LLEGÓ EL DÍA SOÑADO
LECTURA
¿Qué sucede cuando la madre de la que fue tu mejor amiga reaparece al cabo de veinticinco años para preguntarte qué llevaba su hija en un bolsillo de la chaqueta el día que la atropelló un tren? Es lo que le ocurre a la narradora de esta profunda y trepidante historia. Y a partir de ese enigmático y doloroso primer email, empieza a hurgar en la memoria para recuperar a la adolescente que fue, a la pareja de amigas que formaba junto a Carla, dos jóvenes intrépidas que querían vivir muy rápido. Recuerda entonces el liceo en el que estudiaban, y sus incursiones en los billares y las discotecas de una Valencia de finales de los años ochenta. Una época en que la música todavía importaba, y los paisajes sonoros eran el más potente conductor de emociones, el último hábitat de la adolescencia. Al hilo de la conversación con la madre de su amiga, la narradora reconstruye su propia memoria hasta llegar a la ruta del bakalao, donde la muerte de la melodía coincide con la de la propia inocencia.
TAL DÍA COMO HOY DE...
Jimeno, propietario de una caseta de feria, había viajado a París deslumbrado por las proyecciones de los Lumière con objeto de comprar una cámara. En septiembre de 1896, Eduardo Jimeno Correas arrienda en Zaragoza un local en el paseo de la Independencia, 27 (entre las calles Sanclemente y García Gil) y abre allí, en los bajos, el primer Salón de Cine zaragozano. La primera sesión cinematográfica que pueden ver los zaragozanos se celebra el día 14 de septiembre. Las sesiones duran media hora y el precio de la entrada es una peseta la preferencia y cincuenta céntimos la general. No se especificaban los títulos de las películas presentadas, aunque suponemos serían las que por entonces había en el mercado: los clásicos films ofrecidos por los Lumière, representados por M. Promio en Madrid pocos meses antes. El cine se anuncia pocos días después -diariamente- en los periódicos de mayor tirada, aunque con la parquedad que viene al caso, tónica que será una constante entre nosotros.
Mientras se mantuvo el local en Independencia, Jimeno rodó subido a una escalera de dos hojas su famosa "Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza". La reveló en un laboratorio instalado en la Posada de las Almas y la incorporó a las proyecciones habituales, lo que abarrotó el cine días y días.
Jimeno es considerado como un pionero de nuestro cine.