1665, el cabildo zaragozano otorgaba a D. Juan José de Austria, la carta de hermandad de la cofradía del Pilar, pero ¿quién fue el primer golpista de la era moderna española? Abajo tenéis la respuesta.
EL BASTARDO QUE QUISO REINAR
Juan José de Austria
Empezó a emular las hazañas del primer Juan de Austria con sólo 18 años, cuando fue puesto al mando de la flota enviada a sofocar la revuelta de Nápoles (1647-51). Su crédito aumentó al dirigir el sitio de Barcelona de 1652, que puso fin a la larga guerra de la Corona contra la rebelión de Cataluña, recibiendo el nombramiento de virrey de aquel territorio (1653-56).
Después fue virrey de Flandes (1656-59) y, por último, Felipe IV (III de Aragón) lo puso al mando del ejército español que intentaba recuperar el control de Portugal (1661-64).
Tras la muerte de Felipe IV (1665), viendo la situación caótica de la monarquía hispana, cambió la actividad militar por la política cortesana, esforzándose en lograr la legitimación para proclamarse rey y, para ello, planeó, incluso, casarse con una hija del difunto rey. La lucha por el poder le enfrentó a la reina gobernadora Mariana de Austria y a su valido, el jesuita austriaco Nithard. Éstos intentaron apartarle destinándole a Flandes para contener un nuevo ataque francés; pero rechazó el nombramiento (1668). En aquel mismo año fue desterrado al descubrirse su implicación en un complot contra Nithard; antes de ser detenido, huyó a Cataluña y se puso al frente de una fuerza armada, con la que marchó hacia Madrid, aunque se quedó en Torrejón de Ardoz. Forzó, sin embargo, la caída de Nithard (1669) que fue sustituido por Fernando de Valenzuela. Eludió como pudo nuevos intentos de la reina por alejarle de España, aunque sí aceptó el nombramiento de Vicario General y virrey de Aragón (1669-1677), con gran entusiamo de la ciudad de Zaragoza, lugar donde residió esos años, al parecer en el Palacio Arzobispal, ya que hay datos de que pidió que se construyese un arco que uniese el edificio con La Seo. Esta comunicación duró hasta el 2 de julio de 1969, derribándose por unas reformas que se hicieron en la catedral zaragozana.
En 1677 se instaló, por fin, en la corte y dirigió el gobierno de la Monarquía hasta su muerte, acaecida el 17 de septiembre de 1679. En esos tres años, aparte de ajustar cuentas vengándose de la reina madre y de Valenzuela (al que desterró a Filipinas), sólo caben destacar las concesiones (Franco Condado, numerosas plazas de los Países Bajos españoles..., suscritas en la Paz de Nimega de 1677.

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