Ayer se me puso el cuerpo de mala leche cuando vi a un exteniente coronel en el Casino Militar de Madrid realizar una proclama haciendo un llamamiento al golpe de Estado. Para colmo, el asunto del spray de pimienta que llevó la diputada Ana Vázquez del PP al Congreso y el follón que se formó después en uno de los servicios de la planta. También me puso de los nervios el desahucio de la anciana en Madrid. No me olvido del trato de la Policía hacia ciertos grupos reivindicativos y cómo es el que aplica a los ultraderechistas, De vergüenza, oiga. Veo que España está cada vez más polarizada y que puede suceder cualquier cosa indeseable. Cuando leo sobre los prolegómenos de la Guerra Civil española de 1936/39 compruebo que la situación es muy parecida a la actual (o viceversa). Después de las elecciones de 1936, que dieron como resultado el triunfo del izquierdista Frente Popular, la violencia en las calles era continua: grupos de la Falange y de las JAP (la juventudes de la CEDA que vestían camisas verdes) se enfrentaban a organizaciones izquierdistas; en el Congreso, algunos diputados eran verdaderamente unos matones, en las Fuerzas del Orden había cierta división; los vecinos de los edificios se peleaban cotidianamente; la Iglesia daba sermones incendiarios y en el medio rural, los jornaleros se enfrentaban a los patronos. La vivienda es otro de los caballos de batalla, tanto que ciertas situaciones pueden tumbar al Gobierno. El ejército, todos intuimos que son parte de la derecha más extrema. Los políticos, por su parte, aportan su granito de odio y rabia y utilizan sus medios externos para sus prédicas apocalípticas. Algunos partidos votan no a todo, sobre todo a los asuntos que afectan a los sectores más vulnerables. La Madre Naturaleza también participa en esta vacilante situación: lluvias torrenciales, incendios...provocan un estado de ánimo negativo en la ciudadanía...En fin, esperemos que no haya muertos como en aquella época: del Castillo, teniente de las fuerza de asalto, a manos de carlistas o falangistas y a José Calvo Sotelo, jefe del partido derechista Renovación Española por los compañeros de la UMRA, a la que pertenecía del Castillo.
¡Ojo a lo que puede ocurrir!
J.I.D.





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