Los motivos de la caída del murciano fueron varios, según qué historiador emite su teoría. Es cierto que Moñino se había ido ganando enemigos poco a poco desde su oposición extrema a las ideas revolucionarias pero, otros factores fueron decisivos. Aranda y sus seguidores, todos ellos de alto linaje, y también el alto clero, despreciaban un tanto a los advenedizos y nuevos nobles que habían ido surgiendo a lo largo del siglo XVIII y Floridablanca era tratado por esta estirpe como un allegado.
Para otros, la "estocada" definitiva fue la intervención del rey francés Luis XVI (en la imagen) instando a Carlos IV a que aceptase la Constitución de 1791 y emplease su influencia en unas cuantas cortes europeas para que abandonasen su animadversión hacia la Revolución. El débil monarca español fue convencido y decidió sacrificar a su testarudo ministro.
Lo cierto es que Floridablanca fue apresado en su casa de Hellín y tras ser juzgado por abuso de poder, se le condenó a prisión, encerrándolo en la ciudadela de Pamplona, donde permaneció hasta la caída de Aranda en 1794 al llegar Godoy al poder. Moñino se retiró a Murcia y ya no participó más en política.
A rememorar que, bajo su mandato, se construyó el Canal Imperial de Aragón, de tanta importancia para el abastecimiento de agua a zonas navarras y zaragozanas.

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