DON QUIXOTE EN ARAGÓN (15)

 

Escultura de Sancho Panza con el río al fondo en Alcalá de Ebro.

Después de dejar a Ricote y al resto de peregrinos, Sancho vuelve a casa de los Duques, pero se le hace de noche e intentando buscar un lugar para descansar se cae en un hoyo muy profundo del que es incapaz de salir sin ayuda. Se pasa la noche lamentándose y a la mañana siguiente ve que en una pared del agujero hay un camino y se mete por él. Al fondo  puede ver que hay claridad y ve una salida, pero está demasiado  alta.
Sancho se pone a dar voces para ver si alguien le oye. Al poco tiempo se da cuenta de que arriba del agujero se encuentra don Quijote y empieza a contarle todo lo que le ha sucedido en la ínsula y el porqué de que esté ahora en el fondo de un agujero.
Al cabo de un rato  Don Quijote desaparece y vuelve con muchas personas provistas de  cuerdas para sacar a Sancho y al asno del agujero.
Después de salir del agujero, Sancho les cuenta a los duques todo lo sucedido y estos prometen darle en un futuro el gobierno de una ínsula menos conflictiva y más tranquila.
Don Quijote va a tener su última aventura en casa de los duques en la que vence sin luchar a un criado de los nobles que finge ser el labrador Tosilos
que no ha querido casarse con la hija de la dueña Rodríguez, esta última paradigma de la mujer tonta y a la que se menciona en aventuras anteriores.   
Y, después de tantas hazañas en Pedrola y Alcalá de Ebro,  don Quijote y Sancho deciden marcharse una mañana, después de haber obtenido el permiso de los Duques.
Finalmente, y como despedida a don Quijote,  Altisidora le dedica un romance en el cual, burlándose de él, le dice lo enamorada que está de él y le echa en cara que no le ha dado a ella ni una sola pizca de cariño, amor o afecto.
Finalmente don Quijote y Sancho se despiden de los Duques y de todos los allí presentes y se van en busca de más aventuras a Zaragoza.

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