LA MUERTE DE FERNANDO VII




Tal día como hoy de 1833, fallecía en el Palacio Real de Madrid Fernando VII, el último rey absolutista de España y el peor gobernante de todos los tiempos. Sus traiciones al pueblo le hicieron pasar de "el Deseado" a "el Felón" y su muerte, debió ser un tanto dolorosa en compensación a los daños que él había causado, contándose por miles los muertos originados por su forma de actuar antes y después de su muerte (guerras carlistas). Pero pasemos a su defunción.

En 1832, contando 47 años, los excesos de la carne, tanto de las que se ingieren como de las otras -aparte de sus 4 esposas tuvo numerosas amantes, ¿os suena?, lo condujeron a una insuficiencia renal, hipertensión y gota, mezcla complicada que lo puso al borde de la muerte. Los médicos ya no sabían qué hacer ni a quién consultar. Sabían a quién llamar, pero como el doctor Pedro Castelló Ginestá estaba preso por ser liberal, nadie se atrevía a nombrarlo. Al final y estando el rey a punto de convertirse en un habitante eterno del Escorial, donde había nacido, léase, morirse, alguien sugirió el nombre del buen doctor y Fernando, desesperado, lo convocó. Castelló hizo su trabajo y al poco tiempo, cuasi milagrosamente, el Felón volvía a ser tan Felón como antes.

Fue entonces cuando el doctor Castelló pidió permiso para volver a prisión, cosa que Fernando VII le negó. ¿Cómo podía un hombre de su talento seguir en prisión? El rey le ofreció ser su médico de cámara, oferta que Castelló rechazó. "¿Por qué no?", le preguntó Fernando. "Pues por ser liberal y respetar la Constitución", contestó el doctor. Cabe señalar que se refería a la Constitución liberal de 1812, vulgarmente llamada "La Pepa", de allí la expresión popular que asimila la Pepa al libertinaje.

Entonces Fernando, haciendo alarde de un espíritu muy liberal, cosa que el rey les negaba a sus súbditos, le dijo al doctor Castelló: "Pues tu te quedas aquí y serás la única persona en España autorizada a vivar la Constitución cuantas veces quieras y aun en mi presencia". Tentado por esta oferta, el doctor se quedó en la Corte y aprovechó su influencia sobre el rey para liberar a varios colegas y amigos que había sufrido su misma suerte por vivar la Pepa.

Como dijimos al comienzo, todo llega en la vida y a Fernando al fin, un 29 de septiembre de 1833,se lo llevaron las Parcas, a pesar de los esfuerzos del doctor Castelló. El momento fue inmortalizado por el pintor Federico de Madrazo y Kuntz (imagen), quien retrató al doctor muy compungido en el momento que su paciente más famoso se despedía de este mundo para pasar al más allá.

El cuerpo de Fernando fue conducido al Escorial para descansar con sus predecesores en el trono, pero el traslado fue con tan poca fortuna que el pesado ataúd cayó al piso y partió uno de los escalones de mármol del recinto donde los reyes cumplen el precepto bíblico de volver al polvo primigenio. El lugar de marras se llama "El Pudridero", un nombre chocante pero apropiado para la misión que cumple. El escalón de mármol nunca fue reemplazado y es otra marca poco gloriosa que el Felón ha dejado en la historia de España.

 M
uchas cosas malas hizo Fernando, pero si alguna vez tiene oportunidad de visitar el Prado, donde se encuentra este cuadro, pintado por quien fuera uno de sus directores, recuerde que este maravilloso museo fue fundado por un Felón.

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