LA NOCHE DE SAN JUAN



 Aunque ya he hablado sobre el asunto, voy a repetirme un poco en honor a mi abuelo Juan Domínguez Trébol. La noche de San Juan, mi abuela Joaquina Martínez Seral, preparaba una gran caracolada para agasajar a la familia y a los amigos de mi abuelo, el secretario Félix Jodra y Mariano "el Zapatero"; a veces venía alguien más. La gran mesa se ponía en el patio de la casa donde vivían, actual casa rural o lo que sea ahora, junto al pozo, debajo de la galería. También comenté que una vez el alioli que acompañaba a los caracoles refritos, o los propios gasterópodos, nos "tozaron" y al día siguiente tuvimos que visitar a "roca" con frecuencia inusual.

Anoche, al no haber caracoles como los de la tierra de mis entrañas, seguí la tradición y los sustituí por una cabrillas (calembras) en tomate que compré en el bar de la esquina y las mejoré añadiendo jamón en taquitos y chorizo picante. Una verdadera exquisitez.

En la playa de Valdela hubo movida ambientada por una tamborrada y una hoguera controlada por el Ayuntamiento; al final, fuegos artificiales. La juventud, sin embargo, se desplazó a la playa de La Muralla a hacer sus botellones y su juerga correspondiente. Hace un tiempo, los estudiantes quemaban sus libros y todo lo que pillaban, incluidas las tablillas de acceso a la playa, llevando el vandalismo a su máxima expresión, por lo que el Consistorio tomó la decisión de controlar y/o prohibir las hogueras.

Hay gente que se baña esta noche "mágica" con la que se conmemora el solsticio de verano, algo frecuente dada la temperatura casi tropical que estamos padeciendo, aunque ayer había ponientito, que siempre es más fresco.

En El Puerto y en Cádiz se quemaron los correspondientes "juanillos", tradición levantina traída por gentes de la Comunidad Valenciana en el siglo pasado.

¡Ah! Gracias a todos los que me habéis felicitado por mi santo.

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