ANÉCDOTAS DE BARDALLLUR


LA GARITA DEL AUTO DE BARDALLUR

La decisión de construir una edificación que protegiese a los viajeros que esperaban la llegada del autobús de la empresa Ágreda Automóvil provenientes de Zaragoza y La Almunia la llevó a cabo el pleno ordinario del 1 de noviembre de 1936, siendo alcalde D. José Lázaro Galindo y concejales Manuel Medrano, Agustín Trigo, José Martínez, Evaristo Medrano y Vicente Gil. La caseta del auto (también garita del auto) -arriba, a la izquierda-, tuvo su aportación de la empresa  y duró en pie hasta diciembre de 2010 (no sé la fecha exacta, pero sí que fue derribada gobernando la coalición anterior a la corporación actual). Este espacio fue utilizado por los vecinos para ratos de ocio, juegos de chapas, cartas o simples tertulias. Tenía un par de ventanas y unos bancos alrededor para hacer más cómoda la espera. El almacén se construyó más tarde y recuerdo que de de  joven era utilizado para el baile de las fiestas. El edificio más blanco creo que era de la empresa del autobús o de Telefónica, no lo recuerdo- Más allá se ve la casa del médico, ahora dividida en dos apartamentos. El edificio azul que hay detrás de la garita es un almacén de ajos y productos agrícolas.

 

Inauguración de la sucursal de la Caja de Ahorros. En la reunión, entre la que se encuentra mi padre -2º por la izquierda-, Antonio Parroqué, encargado de la misma, el médico Jesús Zaragozano y otros vecinos y fuerzas del orden, podemos ver, al fondo, la figura enjuta de Agustín Pérez.


                        DIMISIÓN Y NOMBREMIENTO DEL GUARDIA MUNICIPAL

Un mes antes del asunto de la caseta, se había admitido la dimisión (forzosa, supongo) del guardia municipal por su pasado socialista y, no era procedente que un enemigo del régimen ocupase tal función, así que se decidió "admitirla" y quitarle el arma y los distintivos pertinentes. En el pleno siguiente hubo una terna de candidatos para ocupar el puesto; en concreto José Nogueras Arbej,  Manuel Langarita Franco y Agustín Pérez Trébol, saliendo este último como guarda municipal interino, pero por poco tiempo, pues yo lo conocí de forma definitiva con su escopeta y su chapa por la huerta poniendo multas a cualquiera que cogía una fruta o un producto agrícola. No tenía muy buen carácter.
El guarda del monte se llamaba Fernando Arbej y no aparece en la foto.

 

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