ZARAGOZA EN EL SIGLO XV

El trazado urbano de Zaragoza a finales de la Edad Media es el resultado de la superposición de su historia romana, visigoda, árabe, núcleos judíos y repoblación cristiana.

El recinto de la ciudad estaba protegido por murallas, pero puertas afuera se extendía un vasto término municipal:

Extramuros. ´

La ciudad estaba rodeada de huertas y términos rurales, que podemos delimitar en estas cuatro zonas:

 Almozara-Miralbueno, Rabal, Urdán-Gállego y La Huerva. 

- La Almozara comprendía, a la derecha del Ebro, desde Monzalbarba, Utebo y Alfocea hasta el río Huerva. A su lado, el término de Miralbueno tocaba a la ciudad en la Puerta del Portillo y en él judíos y musulmanes tenían sus cementerios. 

- El Rabal se extendía a la izquierda del Ebro, entre este y la orilla derecha del Gállego. En esta importante zona estaba enclavado el lugar de Juslibol. 

- El término del Gállego quedaba a ambos lados del río y se prolongaba, aguas abajo, por los términos de Lugarico de Cerdán, Movera, Pastriz, hasta La Puebla de Alfindén. 

- La amplia demarcación de La Huerva llegaba hasta la margen derecha del Ebro y comprendía varios términos: Santa Fe, La Romareda, Baltax, Torres de Palavezino, La Almotilla, Valdespartera, Santa Bárbara, Las Adulas. 

Otros espacios extramuros eran Las Fuentes, Miraflores, Mozarrifal, Alfaz, Rabalete, Cabaldós, Mamblás, Malpica, El Saso. 

(Continuará).

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