En Bardallur, como en la gran mayoría de ciudades y pueblos, el nombre de las calles ha variado a lo largo del tiempo, dependiendo, sobre todo, de los avatares políticos y bélicos. Centrémonos en en la localidad mencionada.
La actual calle Turbena se llamó anteriormente calle José Antonio Primo de Rivera, desde el final de la guerra civil de 1936 hasta los años 80 del siglo pasado. Con anterioridad, en los primeros años de la II República, pasó de llamarse Alta a Blasco Ibáñez. El Ayuntamiento de izquierdas decidió cambiar el nombre a todas las calles y ponerle nombre de personajes relevantes republicanos; así, la antigua calle Alta, recibió el nombre de calle Blasco Ibáñez, en honor al eminente escritor valenciano que había tenido su protagonismo en la época republicana del siglo XIX. En ella, se encontraba la casa (actual de Leonor Lázaro) donde vivían los secretarios del Ayuntamiento (mi bisabuelo José y algunos de sus hijos la habitaron temporalmente) y el café del tio Manolín, vetado durante un tiempo a vecinos de izquierda.
Ya he comentado en alguna ocasión algunas de las escenas que contempló en sus viajes por el país o en su estancia en el exilio parisino por un enfrentamiento que tuvo con Cánovas del Castillo, pero quién era en realidad Vicente Blasco Ibáñez. Pasemos a dar un pequeño repaso a su vida y obras:
Gaspar y Ramona, padres de Vicente y tres hermanos más
Vicente nació en Valencia, pues sus padres, Gaspar Blasco Teruel, natural de Aguilar de Alfambra (Teruel) y su madre, Ramona Ibáñez y Martínez, natural de Calatayud (Zaragoza) formaban parte de la colonia de aragoneses que se trasladaron a Valencia a buscarse el sustento. Gaspar era el encargado de una tienda de tejidos y Ramona, llegó para ser acogida por una tía suya que era el ama de llaves del editor Mariano de Cabrerizo, también aragonés, de La Vilueña (Zaragoza). Este empresario sería clave en la publicación de las obras de Vicente.
(Continuará)



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