Terrenos del colegio-seminario de los PP. Agustinos de Miraflores. Durante la Guerra Civil, este espacio fue transformado en un hospital de sangre, donde se atendía a los heridos en el frente.
En el terreno junto al frontón, una canasta de baloncesto vacía queda como testigo del contraste entre la vida cotidiana y el conflicto que sacudía el país. Las tiendas de campaña con la Cruz Roja dan cuenta del importante papel que jugaban los servicios médicos en esa época.
Tristemente, este lugar también fue escenario de violencia, ya que en el edificio principal, aún sin terminar, se instaló una “oficina de investigación” de la Falange, utilizada para la detención, tortura y ejecución de aquellos considerados infieles a la sublevación de 1936.
Al fondo, se destaca el edificio de las escuelas del barrio de Cartier, un espacio que también fue reutilizado como hospital para tropas italianas en plena contienda.
Este rincón de Zaragoza nos recuerda una época dura de nuestra historia que no debemos olvidar.
Foto histórica capturada en 1969 que nos transporta a los andenes de la antigua estación de ferrocarril de Zaragoza-Campo Sepulcro. A la izquierda se aprecia el edificio central de la estación, un punto clave en el transporte ferroviario de la ciudad durante muchos años. Poco después, esta estación sería demolida, dando paso a la moderna Zaragoza-El Portillo, que ocuparía el lugar tan solo unos metros más allá. Al fondo, a la derecha, se distingue la silueta de la fábrica de chocolates Orús, que desde 1939 había sido reconvertida en "Industrias del Cartonaje S.A." pero que en ese momento estaba cerca de cerrar definitivamente sus puertas.
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