LA ANTIGÜEDAD ROMANA


Los arcos eran erigidos por los romanos para conmemorar victorias sobre sus adversarios, de ahí que recibieran el nombre de Arcos de Triunfo. 

 En el extremo meridional del casco urbano de Medinaceli (Soria), a 1.200 m.s.n.m. se encuentra un arco romano singular. Dominando el valle del Jalón desde hace casi dos mil años, destaca por su majestuosidad y por tener tres arcos en vez de uno , como era costumbre en la antigua Roma. En su día, además de ser imagen de poderío, fue centinela en la entrada de la antigua Medinaceli.

La orientación de su eje mayor de oeste a este coincide con el trazado de la muralla, de lo que ya se puede deducir que formaba parte de la fortificación urbana, función que siguió desempeñando durante la Edad Media y Moderna.

El arco mide 13,20 metros de longitud, 8,10 metros de altura y 2,10 metros de anchura.  y fue construido en su mayor parte con bloques de arenisca de origen local. Expuesto al clima extremo de estas alturas castellanas, el continuo deterioro de su estructura ha obligado a continuos trabajos de restauración a lo largo del siglo XX y aún hoy se siguen realizando sobre él nuevas tareas de consolidación. El deterioro ha afectado también a los restos de la inscripción que lo coronaba, pese a lo cual ha sido posible dibujar un mapa de las huellas existentes y establecer una propuesta de lectura.

Esta datado a finales del siglo I d.n.e. gobernando el emperador Domiciano. Al ser asesinado en el 96 d.C., su inscripción fue borrada y fue sustituida por la del emperador hispano Trajano.

El arco de Medinaceli era conocido a mediados del siglo XIX como «El Portillo»,  «Puerta del Baño» o «Puerta del Mallo», términos que, a buen seguro, aún recordaban el uso tradicional del antiguo monumento romano.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional el 9 de agosto de 1930. La ciudad de Medinaceli fue declarada Conjunto Histórico-Artístico el 30 de octubre de 1963

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