DIARIO DE UN VIAJE VERANIEGO (2021)

Día 1 (23 de julio).-

Por temor a que el aire acondicionado del coche nos gastara una mala pasada y debido a que para este día se esperaban 42 grados por Zaragoza, decidimos salir más temprano de lo habitual y a las 6:15 de la mañana enfilábamos hacia el norte.

El aire, afortunadamente, no nos dio problemas, así que respiramos hondo cuando vimos que funcionaba correctamente. Hicimos escasas paradas, la penúltima fue en La Almunia de Doña Godina para comer (en “La Viña”, el de toda la vida”). Aquí sí tuvimos un problema, pues tuve la inoportuna ocurrencia de bajar todos los cristales del coche para que se ventilase, con la mala fortuna que a uno del lateral trasero se le partió una pieza del mecanismo y se quedó pillado. Menos mal que a la salida de la localidad, había un taller y rápidamente, nos hicieron un arreglo de emergencia. Mientras esto ocurría, y con 39º, hasta que nos solventaron el asunto fuimos a un bar cercano llamado “La Asturiana”, donde una famélica señora nos atendió y nos contó los problemas que le había causado la pandemia -el bar dejaba bastante que desear-. De allí son las fotos que ilustran este texto.

Una vez arreglado el entuerto, cargamos un poco de comida en Mercadona y tiramos para Bardallur. Descargamos, conocimos a "Currro", el intrépido, nerviosos y un tanto cansino epagneul breton de mi hermano y nos fuimos al bar de “el Chispa”, que prácticamente estaba vacío: una camarera nicaragüense atendía a José “El Polito”, el Arilla y uno de Alagón en una mesa y, al Alfonso, en otra. Al poco llegó Manuel y estuvimos de cháchara hasta las 10, más o menos. Volvimos a casa, cenamos y, el cansancio y el calor hicieron que rápidamente nos acostásemos.

 

Día 2 (24 de julio).-

Después de desayunar, bajamos a Alagón para comprar un cable de la TV, pues el que había, por arte de magia, había dejado de funcionar. Lo malo es que el que compramos, tampoco solucionó el problema. No entendemos el porqué, hace 18 meses rulaba perfectamente y ahora, tararí que te vi. A las 12 habíamos quedado con Fina y Manuel para tomar vermú y, previamente, habíamos hablado con un carpintero de Plasencia de Jalón, que ya nos había hecho algunos trabajos con anterioridad, para que nos pintara la puerta de la entrada a la casa, pues estaba totalmente comida por el sol.


Al llegar al bar observamos que estaba hasta la bandera de gente trajeada y nos contaron que había boda en el pueblo, se casaba una chica de Bardallur con un chico de Cariñena y la calle Turbena se llenó de colorido rumbo a la iglesia. Tras la ceremonia se fueron a un restaurante de Pedrola a celebrar el evento. Nosotros nos tomamos unos tormos de escabeche y unas salmueras con los correspondientes líquidos para pasarlos. Comida (borrajicas con patatas-), siesta y, tras visitar a mi prima Luisita, cena en la Peña con Mª Mar, José, Fina, Manolo, mis primos José A Marín y Angelines y nosotros, claro. Chorizos guarreños, morcilla de arroz, ternasco a la brasa -exquisito- y sanví (de panceta). 



Tarta casera de Angelines, cava ceremonial y cumpleaños feliz a la postrera.

 

 

Día 3 (25 de julio).-

A las 8:15 sonó el picaporte de la puerta. Vino Manolo, el carpintero, con Ricardo, un vecino del pueblo y se llevaron la puerta. A las 12 ya estaba de nuevo colocada y totalmente reformada y, pintada, por supuesto. Después de admirar el trabajo realizado, fuimos, como no, a tomar vermú. La terraza estaba atestada, sobre todo de forasteros, aunque en una mesa estaban unas cuantas primas y mi adorada tía Mª Jesús, a la que hacia lustros que no veía. Nos emocionamos al vernos. 



En el interior, 4 o 5 personas; nos sentamos con Vicente (marido de mi prima Pilar) y, al poco, llegaron Fina, Manolo, mi cuñada Tere y mi hermano Fernando (foto). De allí, a casa, a comer (judías verdes con patatas y huevo duro). Siesta y, a las 7, ooootra vez al bar. Charleta con Fina y Manolo, empanadilla, calamares fritos y escabeche. A las 10, en la cama estés (más que menos).

Día 4 (26 de julio).-

Fue un día anodino. Cuando me levanté, me dolía todo el cuerpo humano. Pequeño viaje a Alagón a por pertrechos, visita a mi prima Pilar y a mi amigo Emilete y al bar (sin ganas), comida y siesta. Los dolores me habían desaparecido, supongo que gracias al yoga ibérico y al paracetamol. 



No salimos de casa y terminé de hacer unos callicos de ternasco que nos comimos para cenar y que estaban de rechupete.

Día 5 (27 de julio).-

Hoy me he levantado temprano y con buen cuerpo. Después de desayunar he dejado listo el refrito para el arroz con conejo del mediodía y he tirado para el Ayuntamiento para realizar unas gestiones que, no he podido llevar a cabo debido a que estaba cerrado. Así que me he venido al bar, donde estoy ahora, para aprovechar la wifi y poder subir algunas entradas que ya tenía preparadas y estas del "diario". Por la tarde subiremos a Épila a ver a mi familia, aunque estaremos poco rato, pues al covid parece que le han gustado los pueblos de Valdejalón y hay que ir con toda la preocupación del mundo. Ayer nos comentaron que en Lumpiaque se había producido un brote causado por las celebraciones de pedidas y bodas de etnia gitana, poco propensa a ponerse vacunas, como pude comprobar en mi vida profesional con sus niños. 

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