Una de las fotos de JMTP en su recorrido por el barrio de Torrero
Tras la contienda, el capellán capuchino P. Pietro de Varzi comenzó las gestiones para edificar un mausoleo e iglesia con el objetivo de recoger a todas estas víctimas dispersas por los cementerios de España. Buscó un terreno apropiado en Zaragoza, a pocos metros del Canal Imperial de Aragón (final del Parque Pignatelli), consiguió el permiso y logró la financiación económica suficiente del Gobierno italiano.
Eligió como arquitecto al pamplonés Víctor Eusa que proyectó una torre monumental (en un principio iba a ser el doble de alta, pero la falta de presupuesto limitó las dimensiones) en talud y cuatro grandes arcos de medio punto que conforman una especie de pórtico abierto, siendo el constructor zaragozano Ángel Aísa Esteban el encargado de ejecutar las edificaciones. En tres años quedó terminado el edificio que comprendía el Mausoleo, donde se alojan los restos mortales de unos 3.000 italianos, incluidos 22 brigadistas internacionales, y la iglesia dedicada a San Antonio de Padua.


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