Durante la dominación árabe, una figura enigmática llamada Ben Galvón entró en escena dando nombre a la localidad. Coetáneo de El Cid, se cuenta que era dueño de varios pueblos cercanos -Molina de Aragón entre ellos- y ejercía un poder considerable en la región. Los caballeros templarios (monjes guerreros) se apoderaron de estas tierras en 1181 y en el 1202 se estableció la carta fundacional.
(Para leer sobre Azcón, pincha en el texto y para leer sobre Fernández, en la imagen)
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