ANTONIO LÓPEZ, UN PERSONAJE DE CUIDADO

                               

Ejecución de Juan de Lanuza en la plaza del Mercado zaragozano el 20 de diciembre de 1591

El Justicia de Aragón, señor de Bardallur y Plasencia, Juan Lanuza "el Mozo" desempeñó mínimamente -del 22 de septiembre al 20 de diciembre de 1591- el cargo por defender los Fueros Aragoneses y el derecho de Manifestación en la figura del más tarde felón Antonio Pérez, hasta el punto que esta posición le hizo, literalmente, perder la cabeza. "Traidor no, mal asesorado", dicen que pronunció antes de que el verdugo le cortase el cuello. Pero veamos qué pasó antes y después de este acontecimiento. 

Pérez, exsecretario del rey Felipe II (I de Aragón) fue acusado de asesinar Escobedo, secretario de Juan de Austria,  y se acogió a los fueros  al ser su familia de ascendencia aragonesa (Monreal de Ariza) y, por tanto:

 "Un aragonés no podía ser juzgado en Aragón por delitos cometidos fuera de este, ni tampoco un aragonés ser juzgado fuera de Aragón por delitos cometidos dentro del reino. Así pues, y para la justicia aragonesa".  Antonio Pérez era totalmente libre, recibiendo además el apoyo de grandes figuras como el duque de Villahermosa, el conde de Aranda y Diego de Heredia. Pero esto Felipe II no lo podía permitir, y por ello decide abandonar la vía civil para hacerse de nuevo con Antonio y hace que intervenga el tribunal de la Inquisición, que según su visión, estaba por encima de los tribunales aragoneses y de sus leyes. Felipe II le acusa de blasfemo, hereje y homosexual, acusaciones ante las cuales interviene la Inquisición.

Las tensiones del reino con la monarquía en el momento de la llegada de Pérez a Aragón, habían alcanzado su punto culminante, es a partir de su permanencia en territorio aragonés cuando la causa de Pérez se convierte en motivo de defensa foral y estallan las alteraciones de Zaragoza. De nuevo, el 24 de septiembre, controlada la ciudad por soldados, se intenta el traslado de Pérez a la Aljafería. La respuesta popular fue similar a la que tuvo lugar en mayo, el pueblo amotinado exigía la libertad de Pérez, quien salió de Zaragoza enfermo y perseguido por los inquisidores, regresando poco después, aunque salió definitivamente de la ciudad el 10-XI-1591. El proceso de la Inquisición culminó con la condena de Pérez por hereje en el auto de fe celebrado el 20-X-1592.


En sus años de exilio, desde donde trató de obtener, sin resultado, la absolución inquisitorial que le hubiera permitido volver, estuvo primero en Francia, donde fue acogido por la princesa de Bearne en Pau. Su principal ocupación fue preparar la invasión de Aragón con otros refugiados aragoneses. La conspiración fracasó ante la  reacción de los montañeses y de la población de Huesca y Jaca. Asimismo, imprimió un folleto narrando los motines aragoneses del 24-XI-1591 y describiendo las aventuras desde su primera prisión. Posteriormente pasó a Inglaterra al servicio de la reina Isabel entre 1592-1595, y subvencionado por el conde de Essex, publicó las Relaciones, al tiempo que participaba en la preparación de un ataque a España que se llevó a cabo en las costas de Cádiz en 1596. Nuevamente retornó a Francia llamado por Enrique IV, donde estuvo intrigando para conseguir la alianza de Francia e Inglaterra contra Felipe I.

Las buenas relaciones entre Francia y España a partir de la paz de Vervins (1598) eliminaron de la escena política a Antonio Pérez, quien pasó los últimos años de su vida en el olvido. Muerto en París, fue enterrado en el claustro de los celestinos; su sepulcro desapareció durante la Revolución francesa. Tras su muerte, acaecida en París el 6 de abril de1611, la Inquisición, en 1615, revocó la sentencia que contra él se había pronunciado por supuesto delito de herejía.

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