DESPLAZAMIENTO

 Pues sí, a pesar de la borrasca fuimos a Chiclana de la Frontera. La que nos cayó en el camino fue de antología. Cuando estábamos pasando Puerto Real empezó una tormenta de campeonato con rayos y truenos encima que originaron una tromba de agua que el parabrisas no daba abasto a desaguar. Fue poco rato, pero intenso y que me hizo poner los 5 sentidos a pleno rendimiento. Afortunadamente, solo fueron unos minutos, pero no se los deseo ni a mi peor enemigo (aunque creo que no los tengo). Cuando llegamos a la ciudad del turismo alemán (hoteles de 5*, golf, restaurantes 2** Michelin...) paró durante unos minutos, pero, de pronto, volvió a caer la "intemerata" y nos tuvimos que refugiar en un bar en la avenida de los Carboneros. Cuando paró un poco, decidimos llegar a casa de nuestra familia y comimos espléndidamente y echamos un buen rato de tertulia. El regreso fue plácido, comparado con el viaje de llegada. Todavía tuvimos ganas de bajar a un irish que hay en la urbanización y tomarnos unas birras viendo como el Cádiz empataba con el Málaga.

(En las imágenes, taboulé, pinchitos, escalivada con anchoas y garbanzos con rabo de toro). De entrante, varios patés franceses y queso manchego; de postre, strudel (tarta de manzana).

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