ESPAÑA: 1 DE OCTUBRE DE 1936

 Tras la toma del alcázar de Toledo por los sublevados, el generalato se reunió en Salamanca el 28 de septiembre de 1936 para elegir a un jefe que se hiciese cargo de todo el aparato bélico y asumiese el mando de todas las operaciones del Estado.  El general Alfredo Kindelán, junto a Nicolás Franco, hermano del futuro dictador, se había encargado de redactar el borrador del decreto que no fue aprobado, pues Cabanellas, el general de mayor rango, pidió tiempo para estudiarlo. Cuando terminaron de comer, los partidarios de Franco, con elogios y amenazas veladas, consiguieron que el gallego fuese nombrado Jefe del Gobierno del Estado Español mientras durase la guerra. El general Cabanellas, como jefe de La Junta Nacional, se encargaría de publicar el decreto dos días después, aunque el texto fue modificado en algunos aspectos de vital importancia.

El día 1 de octubre de 1936, Franco fue investido en el Salón del Trono de la Capitanía General de Burgos (en la imagen). A su llegada, fue recibido por una guardia de honor formada por soldados del Ejército, de la Falange y del Requeté; además de por los representantes de los países aliados de la Alemania nazi, de la fascista Italia y de la salazarista Portugal y una multitud que le vitoreaba sin cesar. Cabanellas le nombró "Jefe del Estado Español" y no Jefe del Gobierno, como en un principio se había quedado. Franco recibió los parabienes de la Iglesia en la figura del cardenal Gomá que le instó a que siguiese con la "cruzada" para derrotar a la barbarie y el ateísmo y defender la fe católica a ultranza. El totalitarismo acababa de empezar.

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