Entramos a la Feria por la calle Comandante Paz Varela -familiar de MJ- y, lo primero que me llamó la atención fueron los puestos de toda la vida de turroneros y vendedores de cocos y altramuces. Son dignos de admirar, de feria en feria, haga frío o calor, llueva o haya sequía. Supongo que venderán, si no, no estarían. La feria estaba bastante desierta a las 14:45 horas -como se puede apreciar en la foto del primer coche de arriba-, pero, poco a poco se fue llenando, pese a la amenaza de lluvia. Pasamos por delante de algunas casetas de nombres curiosos y vimos los primeros carruajes tirados por varios caballos de raza y nos dirigimos hacia la caseta donde íbamos a comer.
FERIA DE JEREZ (1)
Entramos a la Feria por la calle Comandante Paz Varela -familiar de MJ- y, lo primero que me llamó la atención fueron los puestos de toda la vida de turroneros y vendedores de cocos y altramuces. Son dignos de admirar, de feria en feria, haga frío o calor, llueva o haya sequía. Supongo que venderán, si no, no estarían. La feria estaba bastante desierta a las 14:45 horas -como se puede apreciar en la foto del primer coche de arriba-, pero, poco a poco se fue llenando, pese a la amenaza de lluvia. Pasamos por delante de algunas casetas de nombres curiosos y vimos los primeros carruajes tirados por varios caballos de raza y nos dirigimos hacia la caseta donde íbamos a comer.
NOTICIA AMERICANA
Migración cubana y doble rasero de Washington
La retención en Panamá de casi
4 mil migrantes cubanos, cifra que va en ascenso, ha prolongado la
crisis política creada en noviembre pasado, cuando ocurrió algo parecido
en Costa Rica, y amenaza con empeorarla. En aquella ocasión el problema
pareció solucionarse cuando El Salvador y Guatemala propiciaron el
tránsito terrestre y aéreo de los viajeros a México, en ruta hacia
Estados Unidos. Los tres gobiernos declararon que la medida era
excepcional y no se repetiría. Por su parte, Costa Rica cerró su
frontera con Panamá mediante un fuerte contingente policiaco y así
continúa. Lo mismo ocurre con Nicaragua, que lo había hecho antes.
Texto completo: https://mail.google.com/mail/u/0/?hl=es#inbox/154871be5f82cc0e
(Colab. JMTP).
ESTRUJA TU MENTE
¿Cómo se llama la película?
… y aparecen dos sillas. Una está hecha de hierro y, además, de diseño; cuesta 150 euros. La otra es de madera, fabricada por nuestro vecino el carpintero, y solo cuesta 65 euros.
Baja el telón…
¿Cómo se llama la película?
HOY VAMOS A...
Hoy tenemos pensado ir a la feria de Jerez, aunque el día está algo chunguillo. En concreto, ahora mismo, acaba de caer un chaparrón de tres pares. Esperemos que se despeje y que a las 2 hayan cesado los chubascos.
En la imagen, el recinto ferial situado en el Parque González Hontoria (un alcalde de principios del siglo pasado). Como podéis apreciar, el número de casetas es dos veces superior al de El Puerto y los paseos y calles mucho más largos. Hay que tener en cuenta que Jerez es la ciudad que cuenta con más población de la provincia (unos 220.000 habitantes). Es espectacular el desfile de coches de caballos y su alumbrado. Termina mañana, sábado.
HOMENAJE A CERVANTES (11)
D. Quijote y Sancho deciden irse de la venta al comprobar que no es castillo y que el ventero le exige el pago de la manutención de sus animales y de ellos mismos. D. Quijote se niega a pagar por entender que un caballero andante jamás pagó en alojamiento alguno y sale escopeteado del recinto. Entonces...
"El ventero, que le vio ir, y que no le pagaba, acudió a cobrar de Sancho Panza, el cual dijo, que pues su señor no había querido pagar, que tampoco él pagaría, porque siendo él escudero de caballero andante como era, la misma regla y razón corría por él como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohinóse mucho desto el ventero, y amenazóle que si no le pagaba, lo cobraría de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondió, que por la ley de caballería que su amo había recibido, no pagaría un solo cornado aunque le costase la vida, porque no había de perder por él la buena y antigua usanza de los caballeros andantes, ni se habían de quejar de los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo, reprochándole el quebrantamiento de tan justo fuero.
Quiso la mala suerte del desdichado Sancho, que entre la gente que estaba
en la venta se hallasen cuatro perailes (cardadores de paños) de Segovia, tres agujeros (vendedores de agujas) del potro
de Córdoba, y dos vecinos de la heria (conjunto de bribones) de Sevilla, gente alegre, bien intencionada,
maleante y juguetona; los cuales casi como instigados y movidos de un mismo
espíritu, se llegaron a Sancho, y apeándole del asno, uno dellos entró por
la manta de la cama del huésped, y echándole en ella alzaron los ojos y vieron
que el techo era algo más bajo de lo que habían menester para su obra y determinaron
salirse al corral, que tenía por límite el cielo, y allí puesto Sancho en mitad
de la manta, comenzaron a levantarla en alto y a holgarse con él como un perro
por carnastolendas. Las voces que el mísero manteado daba fueron tantas, que
llegaron a los oídos de su amo, el cual, deteniéndose a escuchar atentamente,
creyó que alguna nueva aventura le venía, hasta que claramente conoció que
el que gritaba era su escudero, y volviendo las riendas, con un penado golpe
llegó a la venta, y hallándola cerrada, la rodeó por ver si hallaba por donde
entrar; pero no hubo entrado a las paredes del corral, que no eran muy altas,
cuando vió el mal juego que se le hacía a su escudero.
Vióle bajar y subir por el aire con tanta gracia y presteza, que si la cólera le dejara, tengo para mí que se riera. Probó a subir desde el caballo a las bardas; pero estaba tan molido y quebrantado, que aún apearse no pudo, y así desde encima del caballo comenzó a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todo aprovechaba poco, ni aprovechó hasta que de puro cansados le dejaron. Trajéronle allí su asno, y subiéronle encima, le arroparon con su gabán, y la compasiva de Maritornes, viéndole tan fatigado, le pareció ser bien socorrelle con un jarro de agua, y así se le trujo del pozo por ser más fría. Tomóle Sancho, y llevándole a la boca, se paró a las voces que su amo le daba, diciendo: Hijo Sancho, no bebas agua, hijo, no la bebas que te matará; ves, aquí tengo el santísimo bálsamo, y enseñábale la alcuza (vasija cónica) del brevaje, que con dos gotas que de él bebas sanarás sin duda.
"El ventero, que le vio ir, y que no le pagaba, acudió a cobrar de Sancho Panza, el cual dijo, que pues su señor no había querido pagar, que tampoco él pagaría, porque siendo él escudero de caballero andante como era, la misma regla y razón corría por él como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohinóse mucho desto el ventero, y amenazóle que si no le pagaba, lo cobraría de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondió, que por la ley de caballería que su amo había recibido, no pagaría un solo cornado aunque le costase la vida, porque no había de perder por él la buena y antigua usanza de los caballeros andantes, ni se habían de quejar de los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo, reprochándole el quebrantamiento de tan justo fuero.
Quiso la mala suerte del desdichado Sancho, que entre la gente que estaba
en la venta se hallasen cuatro perailes (cardadores de paños) de Segovia, tres agujeros (vendedores de agujas) del potro
de Córdoba, y dos vecinos de la heria (conjunto de bribones) de Sevilla, gente alegre, bien intencionada,
maleante y juguetona; los cuales casi como instigados y movidos de un mismo
espíritu, se llegaron a Sancho, y apeándole del asno, uno dellos entró por
la manta de la cama del huésped, y echándole en ella alzaron los ojos y vieron
que el techo era algo más bajo de lo que habían menester para su obra y determinaron
salirse al corral, que tenía por límite el cielo, y allí puesto Sancho en mitad
de la manta, comenzaron a levantarla en alto y a holgarse con él como un perro
por carnastolendas. Las voces que el mísero manteado daba fueron tantas, que
llegaron a los oídos de su amo, el cual, deteniéndose a escuchar atentamente,
creyó que alguna nueva aventura le venía, hasta que claramente conoció que
el que gritaba era su escudero, y volviendo las riendas, con un penado golpe
llegó a la venta, y hallándola cerrada, la rodeó por ver si hallaba por donde
entrar; pero no hubo entrado a las paredes del corral, que no eran muy altas,
cuando vió el mal juego que se le hacía a su escudero.Vióle bajar y subir por el aire con tanta gracia y presteza, que si la cólera le dejara, tengo para mí que se riera. Probó a subir desde el caballo a las bardas; pero estaba tan molido y quebrantado, que aún apearse no pudo, y así desde encima del caballo comenzó a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todo aprovechaba poco, ni aprovechó hasta que de puro cansados le dejaron. Trajéronle allí su asno, y subiéronle encima, le arroparon con su gabán, y la compasiva de Maritornes, viéndole tan fatigado, le pareció ser bien socorrelle con un jarro de agua, y así se le trujo del pozo por ser más fría. Tomóle Sancho, y llevándole a la boca, se paró a las voces que su amo le daba, diciendo: Hijo Sancho, no bebas agua, hijo, no la bebas que te matará; ves, aquí tengo el santísimo bálsamo, y enseñábale la alcuza (vasija cónica) del brevaje, que con dos gotas que de él bebas sanarás sin duda.
¡OJO! MATABUITRES, NO MATAGÜITRES
El fármaco matabuitres golpea en España
http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/05/05/el_farmaco_matabuitres_golpea_espana_49317_1023.html(Colab. JMTP).
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