
En la sesión ordinaria celebrada el día 18 de mayo de 1933, tras abrir la sesión y leer la correspondencia oficial, como era prescriptivo, se llegó a la conclusión que, para una mejor organización del consistorio, se formaran dos comisiones; una se encargaría de todo lo referente a la hacienda pública (contribución, impuestos, arbitrios, presupuestos, contabilidad -formada por cuatro concejales- y otra, de gobernación,que se encargaría, con los tres concejales restantes, de reemplazos, policía urbana y rural, sanidad e instrucción pública. Se trató, seguidamente, de las multas que se impondrían a todo aquel que hiciese mal uso de los riegos saltándose los turnos debido a la escasez de agua y por el interés general de la población, dando conocimiento de ello a los terratenientes forasteros. El 25 de mayo, de nuevo en sesión ordinaria, se reunió el pleno y tras la rutina de todos las sesiones, se decidió aplicar el acuerdo de la sesión anterior e imponer sanciones (15 pesetas)
a varios vecinos que habían incumplido la normativa acordada en relación a los riegos. En la sesión del 1 de junio, se acordó emitir un bando de buen gobierno, En él se contemplaba que (sic) "para poder en todo momento reprimir las alteraciones del orden público", se acordó "Que se cierren los establecimientos públicos a las 10.30 de la noche; que se prohiba en dichos lugares por los encargados o por las autoridades en la vía pública, no consentir conversaciones ni canciones que puedan faltar a la moral o sean constitutivas de reto o provocación, respetando siempre todas las creencias políticas. Así mismo, será castigada la embriaguez pública en forma de escándalo, siendo castigados los infractores con el máximo rigor". En la sesión del 29 de junio se multó a cinco personas con un importe de 5 pesetas por incumplir el bando del buen gobierno, aunque no se especifica qué acciones cometieron para ello.