Leyendo las efemérides aragonesas de hoy me he encontrado
con una muy curiosa: En 1696 el Justicia concede a los albéitares formar gremio propio. Rápidamente he ido a esa voz para
enterarme de que profesión se trataba y, cuál ha sido mi sorpresa cuando he
descubierto que se trataba de los veterinarios. La palabra albéitar procede del árabe.
En Aragón, desde lejanos tiempos, los veterinarios fueron
designados, entre otros, con los nombres de pastóforos, hipiatras, buiatras,
mulomedicus, mariscales y albéitares.
Libro de Albeyteria de Francisco de la Reyna. Escrito en 1547, habla por primera vez de
la circulación de la sangre. Es la primera obra escrita por un solo albéitar.

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