Este fin de semana adquirí un CD del último disco del norirlandés (Belfast) Van Morrison en un ambulante de bajo coste. Acaba de salir al mercado el día 2. Son 10 temas frescos en los que el artista toca guitarra, piano y saxo alto, además de cantar, claro. Siempre me ha gustado este señor, y este nuevo trabajo no me ha decepcionado.
En varias de las canciones, Morrison reflexiona sobre la
actual crisis financiera global. Al respecto, dijo que sentía la necesidad de
comentar lo que percibía como «una preocupación mundial sobre dinero,
materialismo, igualdad de ingresos y la codicia que ha envenenado a la
sociedad», a la vez que remarcaba: «No voy a hacer proselitismo, no es una
especie de manifiesto. Las canciones son ideas, conceptos, y simplemente
colocas el micrófono ahí y siguen».
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