EL FINAL DEL CONVULSO XVI.


Tal día como hoy de 1591, tropas castellanas enviadas por Felipe II al mando de Alonso de Vargas penetraban en territorio aragonés para sofocar la rebelión que se había producido tras los sucesos de Antonio Pérez. La milicia avnzaba en dos columnas, la primera por Mallén y Gallur, y, la segunda, por el somontano del Moncayo. Tropas fueristas del Justicia, del conde de Aranda y del duque de Villahermosa salieron al encuentro de los castellanos produciéndose pequeñas escaramuzas entre Alagón y Utebo. Ante la superioridad felipista,  Aranda y Villahermosa se retiraron a Épila y Lanuza a Zaragoza y,  el día 12 de noviembre, Vargas entraba en la capital sin oposición alguna. Al poco -18 de diciembre-, D. Alonso recibió una misiva secreta del rey para represaliar  y castigar duramente a los rebeldes en los siguientes términos: «prenderéis a Don Juan de Lanuza, Justicia de Aragón, tan presto sepa yo de su muerte como de su prisión. Haréisle luego cortar la cabeza, y diga el pregón así: esta es la Justicia que manda hacer el Rey nuestro Señor a este caballero, por traidor y convocador del Reino, y por haber levantado estandarte contra su Rey: manda que le sea cortada la cabeza y confiscados sus bienes y derribados sus castillos y casas. Quien tal hizo, que tal pague». Al duque de Villahermosay al conde de Aranda también debía tomarlos presos y enviarlos a Castilla.
Como consecuencia de este despacho, la ejecución de “El Mozo” y la prisión y patíbulo de algunos nobles y plebeyos levantiscos y la destrucción de las posesiones del Justicia en Bardallur, Plasencia y otros lugares.
En el 2010 ya escribí un post sobre el Justicia, por si queréis ampliar.
En él hay un enlace con un estudio muy amplio de la sublevación. Es éste:

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