CAI (PARTE 5)

               
CHISTES
-Estamos hartos de los clichés que dicen que los gaditanos no trabajamos, pero somos graciosos y estamos todo el día contando chistes. Los gaditanos, además de contar chistes y no trabajar, también dormimos la siesta y tomamos cubatitas.
-Estereotipos aparte, el gaditano es gracioso porque desde que nace está riéndose de sí mismo. Si Freud hubiese vivido en Cádiz hubiese renegado del psicoanálisis. De hecho, si Freud hubiese vivido en Cádiz, hubiese trabajado en Astilleros.
-Porque no hay sitio en España con más paro y que haya sido más maltratado, desvalijado y olvidado que Cádiz, pero sus habitantes se levantan todos los días con una sonrisa y sobreviven con humor, sabiduría e inteligencia.
-En Cádiz lo que hay es arte, gracia y salero (y no significan lo mismo). No hay piropo más bonito para una gaditana que un “Qué arte tiene, shosho”.
-Un gaditano se cae por una escalera, se rompe el brazo y a la pregunta de “Pisha, ¿te has caído?” contesta “No, shosho, me he tirao”. Eso es un gaditano. Gracioso aunque tenga el brazo mirando a Rota.
-Porque en Cádiz las cosas no se ponen mirando a Cuenca. En Cádiz se ponen mirando a Rota, que más o menos todos sabemos donde está.
GASTRONOMÍA
-Una de las leyendas más falsas del turismo español es que Cádiz no se come bien. En Cádiz se come y se bebe como en ningún sitio. Palabra.
-Y es que no hay nada como un pescaíto bien frito, como una madre jerezana haciendo menudo, carne al toro y papas con chocos. No hay nada como comerse una urta a la roteña en El Faro, una pavía de merluza en Casa Paco, el origen de la vida de Aponiente, la caballa adobada del Gonzalo o la perdiz a la piñonera del Chato. No hay como un guiso de cazón puertorrealeño o unos langostinos en el Bigote de Sanlúcar. No hay como el sashimi de atún de Barbate de El Campero, un morrillo de almadraba en La Chanca, una mojama de bacoreta, unas huevas aliñadas, o un festín con vino fino en la feria de Jerez. No hay como un tapeo por la Viña, como un desayuno en la Venta el Pollo o como unos camarones en cucurucho en la playa. No hay como un chuletón de retinto en una terraza de Vejer, como un bocinegro en El Palmar y un borriquete en Conil. No hay mayor placer que unas cañaillas con una manzanilla o un queso payoyo de Grazalema, con un buen tinto de la tierra.
-Si es que en Cádiz, hasta en las papas aliñás hay arte. Carajo.
(En la imagen, productos de "El Campero" de Barbate).

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