A los incautos que creen que los últimos siglos de la reconquista fueron
de esfuerzo común frente al musulmán hay que decirles que verdes las
han segado. Se hubiera acabado antes, de unificar objetivos; pero no fue
así. Con los reinos cristianos más o menos consolidados y rentables a
esas alturas, y la mayor parte de los moros de España convertidos al
tocino o confinados en morerías (en juderías, los hebreos), la cosa
consistió ya más bien en una carrera de obstáculos de reyes, nobles y
obispos para ver quién se quedaba con más parte del pastel. Que iba
siendo sabroso.
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Una historia de España (XV) | Patente de corso
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