En la Historia hay múltiples ejemplos de gobiernos que se armaban hasta los dientes con el objetivo, decían, de mantener la paz.
Muchas veces, ese tipo de gobiernos terminó por provocar una guerra. El
gobierno español está empeñado en utilizar la misma táctica, aunque,
eso sí, desde el punto de vista interno. Cada vez que habla de la
defensa de las libertades y derechos ciudadanos es para anunciar, al
mismo tiempo, que compra más equipos antimanifestación,
que autoriza a los guardias privados a actuar, en buena parte, como si
fueran policías, que amplía la lista de lugares en los que nadie puede
protestar o que hay nuevas y múltiples multas esperando a los
discrepantes.
El ministerio del Interior parece estar armándose hasta los dientes frente a un eventual estallido de furia ciudadana. En la orden para la comprar de un nuevo camión lanza chorros, que cuesta medio millón de euros, explica
que necesita disponer de medios materiales para "hacer frente a la
actual dinámica social". Pero no hay ni el menor síntoma de que "la
actual dinámica social" exija chorros de agua a presión. Hasta ahora los
movimientos de protesta han sido fundamentalmente pacíficos. ¿Cree
el gobierno que eso va a cambiar o todo ese arsenal y todas esas medidas
extraordinarias terminaran por exhibirse ante ciudadanos pacíficos?
Soledad Gallego-Díaz en la Cadena Ser.
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