BATALLA DE CALATAÑAZOR

Muhammad ibn Abu Amir (al-Mansur, para los cristianos Almanzor, El Invencible) fue un caudillo militar del Califato de Córdoba cuando éste era gobernado por Hixem II, aunque ya había participado como letrado en el gobierno de anterior califa Al-Haken II. Almanzor había nacido en una alquería próxima a Al-Yazira (Algeciras) llamada Turrux, posiblemente en el año 938. Su familia tenía buenos contactos en la administración califal y el joven Muhammad fue a estudiar a Córdoba leyes y letras. Su carrera fue fulgurante y pronto se hizo con las riendas de Al-Ándalus, ante la abulia de Hixán. Sus "razzias" o "aceifas" en los reinos cristianos fueron numerosas y muy productivas económicamente hablando. De una  que había llevado a cabo en San Miguel de la Cogolla volvía cuando se produjo la "pseudo" batalla de Calatañazor.
“En Calatañazor Almanzor perdió su tambor”. Según este dicho popular, en Calatañazor (Soria)  fue derrotado y muerto en esta batalla. Pero la realidad es que dicha batalla nunca existió , o si existió no dejó de ser una pequeña escaramuza sin trascendencia, y que Almanzor murió sin conocer la derrota. Esta leyenda se originó en las filas cristianas para animar a las tropas, muy desmoralizadas por las continuas y devastadoras victorias del “martillo de Ala”.
Según el profesor Menédez Pidal:
Almanzor hizo la última expedición de su vida, dirigiéndose a través de Castilla, hacia San Millán; fue una expedición victoriosa como todas, pero tuvo que retirarse al sentirse muy enfermo. Se hací­a llevar en litera… agobiado por crueles dolores… repasó la frontera y llegó a Medinaceli, primera plaza de armas musulmana; murió el 10 de agosto del 1002.
En el lecho de muerte, mandó llamar a su hijo Abd al-Malik, a quién pidió perpetuar  la dinastia amirí­ en el poder de al-Andalus, derrocando al Califa Hisham. Tras salir de la tienda su hijo, roto de dolor, lloró desconsolado y las palabras del gran Almanzor, “esta me parece la primera señal de la decadencia que aguarda al al-Andalus” , profetizaban la destrucción del califato, que luego darí­a lugar a los reinos de Taifas en el año 1031.
(En la imagen, calle de Calatañazor).

No hay comentarios: