En otra puerta decía:
-¿Quiere usted decirme si soy Juana la Lista o no lo soy?
Y le contestaban:
-¡No sabemos quién es usted: pero o debe ser usted Juana la Lista, sino Juana la Tonta, para venirse con esas preguntas
a las doce de la noche!
En otras partes le contestaron:
-¡Lo que es usted es una majadera de tomo y lomo! ¡Más valía
que estuviese usted durmiendo en su casa y no viniera a molestarnos!
La mujer se asustó al verse tratada de aquel modo, y llegó a
pensar que no era Juana la Lista, por
lo cual quedó un momento suspensa y sin saber qué partido tomar.
-Si voy a mi casa y no soy Juana la Lista, me van a tirar algo
a la cabeza. Pero si lo soy, ¿Por qué he
de pasarme toda la noche al sereno? Y si no soy Juana la Lista, ¿quién soy yo, vamos a
ver?¿Seré Pepa la Descabellada? No me
parece. ¿Seré Luisa la Pánfila? Tampoco.
¿Seré Torcuata la Mellada? Menos, porque
a ella le falta un diente y a mí dos. ¿Lo soy o no lo soy?
(Continuará).
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