ARAGÓN DIGITAL OPINA

El Partido Popular de Zaragoza se ha mostrado “escandalizado” tras conocer que el candidato socialista Carlos Pérez Anadón ha comido y bebido desde 2011 unos 208 días “con dinero público de los impuestos” de los zaragozanos. Noticias como ésta provocan malestar e indignación por la mala situación económica que atraviesa parte de la sociedad. Sin embargo, es una forma muy demagógica de hacer campaña electoral, ya que las facturas son completamente legales y fueron aprobadas en comisiones de Hacienda por todos.
No en vano, a lo largo de estos cuatro años, en ninguna de las sesiones el portavoz popular en dicha Comisión, Jorge Azcón, manifestó ningún reparo a esas cuentas ni al pago de las mismas. El objetivo de esta noticia no es otro que ensuciar la campaña con datos utilizados de forma torticera y sin dar a conocer detalles de otras áreas y de cuánto suponen en el cómputo total del Consistorio.
Los gastos cuestionados se refieren a 204 comidas, a lo largo de tres años y medio, lo que supone menos de cinco comidas al mes, a un precio medio de 21 euros por comensal. Se trata de  una cantidad ajustada si se tiene en cuenta que Pérez Anadón ocupa el cargo institucional de teniente de alcalde y portavoz del PSOE de la quinta ciudad más grande de España. Además, todas son comidas de carácter oficial con miembros de otros grupos municipales, portavoces, medios de comunicación y sectores relacionados con la actividad laboral del Ayuntamiento.
Un problema más grave es que esas comidas se hubieran producido en días no laborales y para fines lucrativos privados. No ha sido así y por eso los grupos municipales no deben buscar votos a costa de enfangar la campaña haciendo cundir la sospecha con facturas que han sido aprobadas y están recogidas en los gastos de representación. La campaña tiene que ser limpia, los partidos deben hacer propuestas sensatas y los políticos, cumplir con lo prometido en sus programas electorales.

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