EL COLISEO


 Camino hacia el Coliseo nos encontramos que, al final de la Vía de los Foros Imperiales, todo estaba cubierto por paneles debido, al parecer, por obras de infraestructura en el Metro. Se puede apreciar cómo va afluyendo la gente para hacer la menor cola posible. Eran, más o menos, las 9 de la mañana.

 Cuando nos aproximamos, el gentío se hizo mayor, menos mal que la cola duró poco -unos 15´- y, tras abonar 12 € "per cápita" entramos por los vomitorios. Obsérvese el odren arquitectónico de las columnas: De abajo a arriba, dórico, jónico y corintio.


Impresiona ver desde las gradas los recovecos (hipogeo) que había debajo de la arena y la superficie de madera (maquinarias para manejar las jaulas de los animales salvajes, mazmorras, salas para los gladiadores y condenados...). 
El Coliseo fue construido en el S. I d.n.e. El emperador Vespasiano fue el iniciador de la grandiosa edificación en el año 72 d.C, terminándola su hijo Tito en el 80. La inauguración duró 100 días y todo el pueblo romano pasó por sus gradas para contemplar la muerte de cientos de gladiadores y miles de animales. Inicialmente no se le llamaba Coliseo, sino Amphitheatrum Flavium Romae. El nombre de Colosseum se debe a que, tras el incendio de Roma, Nerón construyó una gran mansión, la Domus Aurea y delante, una estatua colosal de sí mismo representando al dios Sol; de ahí procede el nombre de Coliseo.
Tenía una capacidad de 50.000 espectadores, es de  forma oval y sus dimensiones son: 188 metros de longitud, 156 de anchura y 57 de altura. El óvalo de la arena medía 77 m.x44m.
Tras en Imperio Romano fue usado por el de Oriente, es decir, por Bizancio. Sufrió terremotos, el desmantelamiento de algunos muros para llevarse los bloques de piedra, tuvo carácter defensivo, fue iglesia...

No hay comentarios: