Ayer, después de varios días purgando, hice los caracoles con conejo en tomate, por supuesto, también con su jamoncico y su choricico correspondiente. Tras una exhaustiva limpieza en el fregadero -revisé uno a uno el kilo y medio de moluscos gasterópodos-, los puse en agua fría y a baja temperatura para que, poco a poco, se fueran cociendo y se quedaran con el chichón fuera. Antes había guisado el conejo con ajo, cebolla, pimiento rojo y pimiento verde. Al final le añadí un pimiento morrón y, por supuesto, una generosa ración de cayena. Después de despumar los caracoles, los agregué al guiso y los mezclé cuidadosamente para que no se rompiesen las cáscaras. Me salieron redondos.

2 comentarios:
limpiados uno a uno, como se nota quien tiene tiempo, que suerte. Que aproveche.-
Aunque no los hubieses limpiado tanto también habrían salido redondos.
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