El día de Año Nuevo subimos a Épila a ver a mi hermano
Joaquín que estaba algo malucón. No habíamos visto a mi cuñada Pili, así que
aprovechamos para saludarla. Le subí una cazuela de alubias estilo fabada que
había guisado el día anterior para darle fortaleza. Charlamos un buen rato
sobre asuntos familiares y nos bajamos al bar del “Chispa”. Allí estaba Manolo
haciendo tiempo para ir a comer a casa de Fina, en el pueblo vecino de
Plasencia de Jalón y quedamos para ir por la tarde a Zaragoza. A las 5:30 nos
acercamos de nuevo al bar y allí estaba sentado el Manuel, pero sin Fina, que
estaba algo pachucha y no se encontraba en condiciones para bajar a la capi.
Así que, carretera y manta. Tuvimos suerte para aparcar, un sitio nos estaba
esperando en la Plaza de Santa Engracia. Bajamos por el paseo de la
Independencia hacia la Plaza de España y nos metimos en el Gran Café Zaragozano
a tomar un café. Salimos para ver el gigante Augusto de Prima Porta y nos
fuimos hacia la Plaza de las Catedrales. La calle Alfonso estaba atestada de
gente y de manteros, también había mucha gente viendo el “belén” y otra
haciendo cola en alguna caseta ambulante donde vendían patatas asadas y otros
productos alimentarios. Hicimos un poco de tiempo y subimos de nuevo hacia “El
Tubo”. Nos metimos en el bar “Donde siempre”, a la espalda de la iglesia de San
Gil, y nos tomamos el primer vino con
una tapa. Buen género. Nos juntamos con el Ángel, hermano de Manuel, con su
mujer Mercedes y su sobrino Jorge y bajamos hacia la calle Mayor. La “Mayor, el
“Marpi”, un bar muy taurino, de la Plaza de Santa Marta, fueron los siguientes
establecimientos que visitamos. Se
incorporaron mi primo J.A. y Angelines y fuimos buscando unos bares
determinados, pero estaban cerrados, así que enfilamos por la calle San Miguel,
ya sin la familia Langarita, rumbo al Paseo. En el antiguo cine Goya, han
montado un local con 5 ofertas gastronómicas internacionales, nosotros nos
inclinamos por lo tradicional y pedimos unos torreznos que estaban excelentes.
De allí, al “San Siro”, un bar de toda la vida. Empezó a llover y nos fuimos
para el pueblo tras dejar a mis primos en la Av. de Navarra. MJ y yo todavía
nos tomamos unos vasos en el “Chispa”, antes de irnos a casa.
(En una entrada posterior colaré las fotos, que me la he dejado en la tarjeta de la cámara).
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