BARDALLUR (DÍA 7)

El día de Año Nuevo subimos a Épila a ver a mi hermano Joaquín que estaba algo malucón. No habíamos visto a mi cuñada Pili, así que aprovechamos para saludarla. Le subí una cazuela de alubias estilo fabada que había guisado el día anterior para darle fortaleza. Charlamos un buen rato sobre asuntos familiares y nos bajamos al bar del “Chispa”. Allí estaba Manolo haciendo tiempo para ir a comer a casa de Fina, en el pueblo vecino de Plasencia de Jalón y quedamos para ir por la tarde a Zaragoza. A las 5:30 nos acercamos de nuevo al bar y allí estaba sentado el Manuel, pero sin Fina, que estaba algo pachucha y no se encontraba en condiciones para bajar a la capi. Así que, carretera y manta. Tuvimos suerte para aparcar, un sitio nos estaba esperando en la Plaza de Santa Engracia. Bajamos por el paseo de la Independencia hacia la Plaza de España y nos metimos en el Gran Café Zaragozano a tomar un café. Salimos para ver el gigante Augusto de Prima Porta y nos fuimos hacia la Plaza de las Catedrales. La calle Alfonso estaba atestada de gente y de manteros, también había mucha gente viendo el “belén” y otra haciendo cola en alguna caseta ambulante donde vendían patatas asadas y otros productos alimentarios. Hicimos un poco de tiempo y subimos de nuevo hacia “El Tubo”. Nos metimos en el bar “Donde siempre”, a la espalda de la iglesia de San Gil,  y nos tomamos el primer vino con una tapa. Buen género. Nos juntamos con el Ángel, hermano de Manuel, con su mujer Mercedes y su sobrino Jorge y bajamos hacia la calle Mayor. La “Mayor, el “Marpi”, un bar muy taurino, de la Plaza de Santa Marta, fueron los siguientes establecimientos que visitamos.  Se incorporaron mi primo J.A. y Angelines y fuimos buscando unos bares determinados, pero estaban cerrados, así que enfilamos por la calle San Miguel, ya sin la familia Langarita, rumbo al Paseo. En el antiguo cine Goya, han montado un local con 5 ofertas gastronómicas internacionales, nosotros nos inclinamos por lo tradicional y pedimos unos torreznos que estaban excelentes. De allí, al “San Siro”, un bar de toda la vida. Empezó a llover y nos fuimos para el pueblo tras dejar a mis primos en la Av. de Navarra. MJ y yo todavía nos tomamos unos vasos en el “Chispa”, antes de irnos a casa.
(En una entrada posterior colaré las fotos, que me la he dejado en la tarjeta de la cámara).

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