BARDALLUR (DÍA 1 -CONTINUACIÓN-)



La tarde iba avanzando y se fueron incorporando otros personajes a la reunión: Primero llegó Santos Cobos (el urreano) que traía un bote de olivas negras curadas, por supuesto,  caseras. Estaban excelentes, con el toque justo de sal y un poco de amargor. Santos se tuvo que ir, pero nos dijo que iba a volver y que traería algo para merendar. Al poco, llegó el Subías de la Torre Medina. Pidió un plato surtido de chacinas, del que participamos, y se fue.  Instantes después,  apareció el Miguel Ángel de Plasencia. Traía una rastra de longaniza de la carnicería de los Barrachina de Épila que fue pasada por la sartén antes de ingerirla, juntamente con el chorizo de ciervo que trajo el Santos, recién reincorporado, y el queso de oveja que aportó Manolo. Yo probé un poco de todo, sin pan y sin queso –estoy algo, solo algo, a dieta-. De postre, un hermoso roscón que también había traído Santos y que tampoco probé. La gente se fue yendo y nos quedamos el Santos y yo hablando sobre asuntos agrarios que yo le inquiría. Sobre las 9:30 nos fuimos cada uno a nuestra casa tras saludar al Chispa y a la Mercedes que acababan de llegar de Zaragoza. Ya en casa, me tomé un consomé con fondo que había preparado por la tarde después de haber comprado cuatro cosas en el Día de Épila. Estaba tan cansado –me había levantado a las 5 de la mañana- que a las 10:30 ya estaba en la cama.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Menos mal que estas un poco a dieta... que sino