NICARAGÜENSE ILUSTRE

Rubén Darío, el de las piedras preciosas
Hablar de Rubén Darío conlleva el riesgo de despeñarse en el peor precipicio que acecha, y asecha, a los periodistas: el lugar común. ¡Qué no se habrá escrito, qué no se habrá dicho acerca del nicaragüense más universal de todos los tiempos! Del hombre cuya obra es la divisoria de aguas de la poesía en lengua es-pañola. De aquel de quien un intelectual español, envidioso, dijo que se le notaba lo indio en lo bien que manejaba la pluma. De aquel Rubén Darío al que don Ramón María del Valle-Inclán le haría el homenaje imperecedero de convertirlo en personaje de su obra inmortal, Luces de bohemia. Como ven, ya ensarté cuatro lugares comunes consecutivos.
Para leer el artículo completo de Ricardo Bada, pinchad en el título.

(Colab. JMTP).

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