COMER Y BEBER EN PARÍS


Carta del restaurante "La Mére Catherine", en Montmartre.
Expositor de productos gourmet en una calle del centro parisino.
Les maccarons son genuinos de París.
Las chocolateries abundan por las calles de la ciudad. Son verdaderos templos para los amantes de este dulce. En la imagen, reclamo publicitario de Le comptoir de Mathilde, en las inmediaciones del Centro Pompidou.
Chez Janou. Cenamos allí, por recomendación de un compañero,el primer día. Estaba todo lleno, excepto una mesa muy pegada a otra, que nos la habilitaron rápidamente. Pedimos una  brandada de bacalao abundante y muy bien elaborada y un excelente  magret de canard; de postre,  un laminero mousse de chocolate (en la foto) que estaba de escándalo. Con medio litro de vino tinto (rouge) de la casa y dos cervezas de 33 cl, 64 €. Este tradicional bistrot se encuentra muy cerca de la Bastilla y de la Plaza de los Vosgos.







Los dos platos de arriba nos los tomamos en la brasserie "Bofinger", al lado de la Plaza de la Bastilla. Se trata de una sopa de cebolla con queso gratinado y de un steaktartare, sin duda, el mejor que he probado y eso que los he catado en varios sitios que presumen de ello, aunque me falta el de "El Chalet" de Zaragoza que dice  tener el mejor de la capital . Aquí, con la misma bebida que en el anterior y sin postre, 60 €.

Las sillas de las terrazas son todas muy parecidas a las de la foto. No las hay con publicidad, por lo menos por el centro, que fue por donde nos movimos.

Nos habían comentado, quizá exageradamente, que París era muy caro para comer y beber. La verdad que, por los sitios céntricos que nos movimos, no era barato para lo que estamos acostumbrados en España. Una cerveza de 25 cl -marca Pelfort o 1664, que era las que tomábamos habitualmente, frías y buenas de sabor- podía costarte 4,50 o 5 €, pero también las tomamos mucho más baratas -3 €-. El vino era mucho más caro en comparación: 4,50 € el verre de 14 cl, aunque suelen vender pichets (botellas de 50 o 75 cl) de la casa a precio razonable 12-14 € la pequeña). Al mediodía, la gente solía tomar el plat du jour o la formule (entrante+plato+postre o entrante+plato+una bebida). El plato del día solía costar 15 o 16 €, sin bebida, claro y la formule, de  treinta para arriba. Muchos comensales comen con agua del grifo (carafe), que es gratis.  Existe también, el menu du jour y á la carte -mirad en la imagen de arriba-.
Por la noche, cenar suele ser bastante más caro. Nos llamó la atención que en algunos bistros o braserías no ponían mantel, ni siquiera de papel; por contra, en la "Bofinger" había manteles de tela. También resulta curioso el exprimir el espacio a tope, las mesas están más que juntas y, puedes oír a los otros comensales sin dificultad alguna. El desayuno lo hicimos en el mismo sitio los días que estuvimos allí, un café en la Plaza de la Bastilla en el que pedíamos dos cafés americanos (alongés), dos croisants y una tartine con beurre y confiture -un trozo de baguette recién hecha cortada por la mitad, pero desde arriba, con mantequilla y mermelada-. Esto nos costaba 11 €.

Resumiendo, hemos comido y bebido mucho mejor que en Roma e, incluso, más barato. En cuanto podamos, volveremos, pues se nos quedaron algunas cosas sin ver  o vimos de pasada.

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