LOS PAVEROS

Naza acertó ayer descubriendo la calle por donde van los pavos. Es, en efecto, el Coso. Solo hay que fijarse en las piernas de los colosos que hay en la puerta del edificio de la Audiencia para descubrir la vía. 
Al parecer, el Coso era la calle por donde entraban los paveros con su mercancía ambulante. La mayoría de ellos provenían de Castilla, concretamente de la provincia de Ávila. El largo recorrido hasta Zaragoza lo hacían por la carreterita real, descansando en cualquier posada y caminando durante el día, hiciese el tiempo que hiciese. Pero no solo se vendían pavos castellanos a las familias pudientes, también había pavos autóctonos de las torres de Miralbueno, Peñaflor, Garrapinillos...que no tenían nada que envidiar a sus rivales abulenses. 
La foto de abajo, al igual a la que hay sobre estas líneas, pertenecen a los años treinta, pero se siguieron vendiendo pavos vivos hasta los años 60 en los soportales que hay frente al Mercado Central.
Por cierto, circulaba un chistecillo sobre el tema de la venta de pavos que decía así:

“Señorita: -¿A cuánto van los pavos?
Pavero: -A 2 duros el kilo.
Señorita: -Pues póngame 100 gramos”.

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