El 7 de octubre de 1477, los RR. CC. llegan a Jerez por el río Guadalete, apeándose en el embarcadero de El Portal y entrando en la ciudad por la Puerta de Santiago. Durante su permanencia en la ciudad -más de un mes-, albergados en el Alcázar de la ciudad y, mientras Fernando se encargaba de asuntos administrativos relacionado con el gobierno de la localidad, Isabel sintió otra vez deseos de ver, -ya lo había admirado desde el castillo de Santiago de Sanlúcar- el Océano Atlántico. Esta vez lo va a observar desde lo que, más tarde, sería Puerto Real -fundado por ellos en 1483-, lugar de fondeadero de la flota jerezana.Finalizada su estancia en Jerez, los reyes y toda la comitiva se trasladan a Sevilla para esperar el parto de Isabel, aunque Fernando sube a Castilla para tratar asuntos de Estado, permaneciendo allí de febrero a mayo. Al llegar la fecha del parto, Isabel pide ser asistida por una afamada partera conocida en la ciudad hispalense como "La Herradera" -su marido tenía una fragua en la calle Feria- y, con cuatro observantes nobles castellanos para dar fe de que era hijo de la reina, el 30 de junio de 1478 vio la luz el segundo hijo de los RR. CC., el príncipe Juan.
Grandes fastos se llevaron a cabo para celebrar el feliz acontecimiento: Torneos entre caballeros -con la participación del propio rey Fernando-, corridas de toros...hasta hubo una recompensa para el primero que anunciara la buena nueva. El niño, sin embargo, salió algo enfermizo y se le nombró como ama a Doña María de Guzmán para que lo cuidara en los primeros días de vida.
El bautizo se celebró el 9 de julio en la catedral sevillana y, según cuenta Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios, "... e fue traído el príncipe a la iglesia con una gran procesión, con todas las collaciones de la cibdad e con infinitos instrumentos musicales de diversas maneras". Un mes más tarde se celebró otra misa para presentar al príncipe al templo y para "lo ofrecer a Dios". El boato de este acto fue espectacular, ya que, según Vicens Vives, los RR.CC. estaban preparando la reconciliación con Portugal y querían impresionar al mundo entero. En la celebración estuvieron presentes numerosos nobles castellanos y andaluces, embajadores extranjeros y la bulliciosa alegría del pueblo sevillano. (Continuará).
-La imagen corresponde al Alcázar de Jerez-
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