En 1491, el campamento militar castellano que se había instalado en los ojos de Huécar, próximo a la alquería de Gozco, a escasos metros del río Genil, y a unos 11 km de Granada, sale ardiendo y, ante esta tesitura, Fernando de Aragón decide construir una fortaleza amurallada para culminar la toma de Granada. Para ello, el 30 de abril envía una carta al concejo de la ciudad de Sevilla en la que ordena se envíen "çincuenta pares de bueyes con sus carretas e yugos e melenas, e con los otros aparejos, e con cada carreta, un onbre que sea abonado e diestro en el ofiçio de la carretería. E trayga cada carretero en su carreta un arado, con su reja e aparejo".
Además de Sevilla, Córdoba, Jaén, Jerez, Andújar o Écija, también contribuyen a la empresa y, en 80 días se construye la ciudad de Santa Fe (en la imagen, reconstrucción idealizada).
Para noviembre de 1491, las negociaciones entre Abulcasim, por parte nazarí y Hernando de Zafra, por parte castellana están muy avanzadas y, concretamente, el 25 de ese mes Fernando II de Aragón envía una carta a Boabdil con las "Capitulaciones de Granada". El rey nazarí, viendo como estaba el percal y, ante la amenaza de Fernando de que se entregaran u ocurrirá como en la toma de Málaga, donde hubo gran derramamiento de sangre, decide, antes del plazo establecido, entregar Granada, como así sucede y es de casi todo el mundo conocido, que fue el 2 de enero de 1492.
Boabdil sale de la ciudad camino de su señorío en Andarax, en la Alpujarra almeriense suspirando la pérdida de la ciudad. Al año siguiente, Fernando de Aragón, con su previsión de estratega y, para evitar una rebelión musulmana, decide que se vendan las posesiones de Boabdil y que éste se traslade a Marruecos, estableciéndose en Fez donde gobernaba un tío suyo. Allí vivió durante treinta y tantos años, muriendo en la batalla del Vado de bacuna (1527).

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