Muerto Felipe "El Hermoso" en 1506, el rey Fernando II de Aragón, vuelve como regente a Andalucía.. Éste será su último viaje antes de su muerte. El motivo, el mismo que le hizo venir en 1477, atajar las ambiciones pretensiones de algunos nobles, pero esta vez, no en plan conciliador, sino que ahora actuará con máxima dureza. La entrega de Cádiz a la Corona en 1493 por los Ponce de León no tuvo consecuencias, pero sí la pérdida de Gibraltar por los Guzmanes en 1502 sí generó un profundo descontento en el Duque de Medina Sidonia, que asedió dos veces el peñón entre 1506 y 1507 e, incluso, intentó controlar Jerez. El duque murió de peste en 1507 y dejó concertado el matrimonio de su jovencísimo hijo de 11 años con María Girón, hija del Conde de Ureña. Pedro Girón, hermano de la novia, mediatizó al chaval
que se rebeló contra Fernando y tuvo que huir a Portugal. Las consecuencias: el saqueo de la ciudad de Niebla por las tropas fernandinas. Pero no solo le surgió este problema al aragonés, en Córdoba, el Marqués de Priego y el Conde de Cabra se habían aliado con el Marqués de Ureña y el Duque de Medina Sidonia, Liberaron a los presos de la Inquisición y apresaron a un enviado del rey, lo que colmó la paciencia de Fernando que, en persona, acudió a Córdoba. Hubo condenas a muerte y el Marqués de Priego fue desterrado, multado y su fortaleza de Montilla, demolida.
En diciembre de 1508, Fernando sale de Andalucía. Al morir, en 1516, en el pueblo de Madrigalejo, en la provincia de Cáceres, sus restos fueron enviados a Granada, donde ya se encontraban los de su esposa Isabel desde diciembre de 1504.
(En la imagen, Priego de Córdoba).

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