La concentración más numerosa la realizó la sección femenina de la Falange, que logró reunir en Zaragoza a más de tres mil mujeres provenientes de todos los puntos de Aragón tal día como hoy de 1936, para celebrar una misa de campaña en El Pilar en memoria de los falangistas caídos y, en especial, de Marina Moreno. Los periódicos locales hablaban de "marcialidad impecable" y de "su obediencia ciega a la voz de mando". Comentaban en sus textos que estaban henchidas no solo de "virtudes religiosas y morales", sino también de "virtudes cívicas y militares", algo que las distinguía del resto de las otras secciones. La Falange se vanagloriaba de haber militarizado a las mujeres y de haber creado un ejército femenino, lo que chocaba con la vieja máxima de la frase, ya conocida de que "las camaradas femeninas están en el mundo para dar continuidad a la raza", además de "educar en el amor a España y en el odio al marxismo y al extranjerismo", una contradición con la propia doctrina cristiana.
Existía, además, en Zaragoza otra asociación, la AFA (Agrupación Femenina Aragonesa), dependiente de Acción Popular. Estaban en un segundo plano y criticaban la ostentosidad de las otras formaciones y de sus parafernalias. Esta misma crítica también la hace la recién aparecida (noviembre de 1936) Acción Católica que propone una campaña de austeridad y modestia.
Pese a los intentos de los medios de comunicación de presentar a las secciones como una gran familia, lo cierto es que cada una "iba a su bola" y la rivalidad era latente, pues todas estaban deseosas de ocupar un papel relevante en el nuevo contexto político.

1 comentario:
Imaginaros a Joaquina y Antonia Ondé.
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