Contra la explotación, hay remedio
(...) España es hoy un inmenso bar, un país de camareros y de contratados temporales para servir al turista. Situémonos en uno de esos tan de moda donde se veneran vinos y comidas a precio considerable o en un hotel que espera la llegada de doscientos ingleses para las doce de la mañana. El simple hecho de que los trabajadores fuesen capaces de hacer un plante a la hora de servir las bebidas, recibir a los turistas o almacenar los productos perecederos crearía un problema de tal envergadura que obligaría –de hacerlo bien- a los patronos católicos y felices a sentarse a negociar las condiciones de trabajo. Pero si es que el miedo es tan grande –como lo es- que nadie estuviese dispuesto a tal cosa, bastaría con que quienes formamos las sociedad civil, utilizando sindicatos, organizaciones no gubernamentales o cualquier otro tipo de sociedad, fuésemos capaces de crear un sello, una especie de pegatina, al uso de esas que se utilizan para acreditar la calidad de los establecimientos, que al pegarse en las puertas de los establecimientos de cualquier tipo, indicase que ese comercio, esa tienda, ese bar, esa oficina, ese importador, respeta todos los derechos económicos, sociales y políticos de sus trabajadores (...)Art. completo:
http://www.nuevatribuna.es/opinion/pedro-luis-angosto/explotacion-remedio/20161116102613133824.html
(Colab. JMTP).
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