El nuevo gabinete inició rápidamente la acción reformista:
Jornaleros en paro en un pueblo de Extremadura.
. Amplia amnistía para todos los represaliados tras octubre de
1934.
. Restablecimiento del Estatuto catalán.
. Alejamiento de Madrid de los generales más sospechosos de
golpismo. Franco, Mola y Goded fueron destinados a Canarias, Navarra y
Baleares, respectivamente.
. Reanudación de la reforma agraria. Esta medida fue
rápidamente desbordada por la acción de los jornaleros que se lanzaron a la
ocupación de fincas.
. Tramitación de nuevos estatutos de autonomía. El Estatuto de
Galicia, fue aprobado en plebiscito en junio de 1936, y el del País Vasco
estaba prácticamente terminado en julio de 1936.
Mientras, el ambiente social era cada vez más tenso. La
izquierda obrera había optado por una postura claramente revolucionaria y la
derecha buscaba de forma evidente el fin del sistema democrático. Desde el mes de abril se sucedieron los enfrentamientos
violentos callejeros entre grupos falangistas y milicias socialistas,
comunistas y anarquistas.
Por otra parte, la conspiración militar contra el gobierno del
Frente Popular avanzaba. Por un lado, había una trama política conformada por
los principales líderes de los partidos: Gil Robles, Calvo Sotelo, Jose Antonio
Primo de Rivera. Por otro lado, crecía el número de generales implicados:
Franco, Goded, Fanjul, Varela... Emilio Mola, destinado en Pamplona, se convirtió en el jefe de la
conspiración, el "director" del golpe. La salida antidemocrática
tenía valedores internacionales. Muy pronto se iniciaron los contactos con
Mussolini y Hitler.

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