TAL DÍA COMO HOY DE...

Hedilla (sentado) despacha con su secretario poco antes de ser detenido.

1937, era arrestado en Salamanca el dirigente falangista Manuel Hedilla por no estar de acuerdo con el Decreto de Unificación de falangistas y requetés en un único partido denominado Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., al frente del cual se encontraba el propio Franco. Un telegrama enviado por un colaborador de Hedilla a todos los jefes provinciales de Falange en el cual se decía que, para evitar malinterpretaciones del Decreto de Unificación, solo obedecerían órdenes del mando supremo,  fue interpretado como un gesto de desafío a la autoridad de Franco, ya que se consideró que en realidad quería decir que solo debía obedecerse a Hedilla. En aquella compleja situación, tanto el representante del Partido nazi —Hans Kröger— como el representante del Partido Fascista italiano —Guglielmo Danzi— ofrecieron a Hedilla salvoconductos para huir hacia Alemania e Italia, respectivamente, aunque el líder falangista los rechazó.
Junto a Hedilla arrestaron a otros 600 falangistas y a todos aquellos que se manifestaron por las calles en su apoyo. Franco ahogó las resistencias de los camisas viejas y consolidó su poder. 
Unos meses más tarde fue llevado a juicio, declarado culpable de conspiración y condenado a muerte, a lo que se añadió otra condena a muerte por el asesinato de José Mª Alonso Goya en los convulsos días de los enfrentamientos entre falangistas el 16 de abril. Franco, presionado por Pilar Primo de Rivera, de Serrano Suñer y del embajador alemán,  le conmutó la pena por la de 20 años de prisión. En 1941, numerosos falangistas adeptos a Serrano Suñer fueron cesados de sus cargos y Franco  liberó a Hedilla para calmar los ánimos de los falangistas, consiguiendo la plena libertad en 1947 cuando estaba confinado en Mallorca. Dejó la Falange y se dedicó a trabajar en las oficinas madrileñas de Iberia con un sueldo de 2500 pesetas mensuales. Murió en Madrid en 1970.

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