El tres de mayo de 1808 en Madrid es uno de los óleos más
impresionantes de Goya. Es un cuadro enorme que mide 2 1/2 x 3 1/2
metros. Se trata de los fusilamientos en la montaña del Principe Pío. Con esta imagen, Goya condena el cruel acto histórico desde el
fondo de su sangre rebelde. En ese tiempo los franceses se habían
apoderado de España y es por eso que en su obra se puede observar
claramente el caos sembrado por las guerras napoleónicas.
En este cuadro podemos observar como Goya describe la estupidez, la
crueldad, la represión y la inhumanidad de su tiempo de una forma que
era a la vez personal y visionaria. El cuadro se terminó en 1814, y, hay constancia de que el genial pintor de Fuendetodos, expresó lo siguiente:
"Siento ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más
notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección
contra el tirano de Europa".
La autoría del óleo se cuestionó por algún que otro experto -Madrazo, por ejemplo- y durante la Guerra Civil española de 1936/39 fue trasladado a Valencia y de allí fue dando tumbos por diversos lugares sufriendo ciertos daños que obligaron a su restauración en diferentes años, siendo la última en el año 2008. Su ubicación actual es el Museo del Prado de Madrid.
(Más información pinchando en el título del cuadro).

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