1937, Francisco Franco le pidió al cardenal primado de Toledo Isidro Gomá que, dado que el episcopado español le apoyaba, publicara "un escrito que, dirigido al episcopado de todo el mundo, con ruego de que procure su reproducción en la prensa católica, pueda llegar a poner la verdad en su punto". La "verdad" que pretendía el general Franco que se difundiera en a, con objeto de que fuese firmadaeste documento estaba destinada a contrarrestar la condena hecha por amplios sectores del catolicismo europeo y americano más avanzado de los asesinatos cometidos por los sublevados de diecisiete sacerdotes en el País Vasco y de miles de obreros y campesinos en toda la zona sublevada, además de su rechazo a considerar a la guerra civil española como una cruzada o guerra santa, una idea difundida por las autoridades y la propaganda franquista y apoyada por la inmensa mayoría del episcopado español.
La misiva, que constaba de 45 folios, fue aprobada el 1 de julio, pero no fue hasta mediados de agosto cuando
se hizo pública con el objeto de que fuese firmada por todos los prelados del mundo, aunque alguno, se negó a
rubricarla, como el cardenal tarraconense Vidal y Barraquer y el obispo de Vitoria Mateo Mújica.
Cuando llegue la fecha, daré publicidad a la Carta mediante un enlace en PDF.

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