OPINIÓ (by Máximo Pradera)
Existe una antigua creencia (vamos a llamarla leyenda rural, por contraposición a leyenda urbana) según la cual determinados insectos llamados tijeretas pueden entrar en nuestro oído mientras dormimos, rasgarnos la membrana timpánica con sus pinzas, trepar por nuestro conducto auditivo, llegar hasta el cerebro y una vez allí plantarnos sus huevos. ¿Qué ascazo, verdad? No existe ningún episodio verificado hasta la fecha, aunque es cierto que conozco tertulianos que se comportan como si en vez de células grises, en su mollera solo tuvieran huevos de dermápteros, que es su nombre científico.
Art. completo pinchando en el título.
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