PLACIDEZ


El periodista y escritor Antonio Lucas, en el claustro del Monasterio de Silos hace dos semanas 

Un ateo en Silos: Lo que viniste buscando (4)

Probablemente no haya en España a esta hora de la mañana un lugar más favorable para temerse a uno mismo. Es algo que aprendes cuando despiertas un día más en el Monasterio de Silos huyendo del amanecer antes de que el sol te cace con esa claridad de saber lo que necesitas y esa oscuridad de no saber lo que sientes. En 10 minutos los monjes estarán entonando el gregoriano de todos los días en las Vigilias. Algunos llevan 60 años sin fallar a este oficio. La perfección pide cumplimiento. Con la madrugada aún desclavándose de los párpados este canto salmódico suena a murmullo purificador, hipnótico, un golpecito de algún brebaje lisérgico.

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