TAL DÍA COMO HOY DE...

1821, las Cortes españolas aprobaron, tras intenso debate, la creación de la provincia de Calatayud al obtener 76 votos afirmativos y 32 negativos.

El triunfo de la sublevación (1 de enero de 1820) de Rafael de Riego en las Cabezas de San Juan (Sevilla) contra el absolutismo de Fernando VII –el cual acató la Constitución el 10 marzo de 1820, iniciándose así el período conocido como “Trienio Liberal”-, originó la proclamación constitucional, que también llegó a Zaragoza; en concreto, el 5 de marzo de 1820 colocando, además, una lápida dedicada a la Constitución (la "losa").

La diferencia radical entre este levantamiento y el de Cabezas de San Juan, estriba en que éste fue civil, con la intervención de los veteranos combatientes de los Sitios como protagonistas fundamentales. Las parroquias de Zaragoza eligieron una Junta Suprema de Aragón. Su primera medida fue la reposición de los ayuntamientos anteriores a 1814 y la supresión de la Inquisición, cuya cárcel, donde sólo había un preso, fue asaltada por el pueblo. Más tarde se restablecerá la Milicia Nacional, un ejército de voluntarios en defensa de la Constitución.

Uno de los temas tratados en las sesiones de cortes del trienio liberal fue la nueva división provincial de España. Esta nueva división se aprobó por un Decreto aprobado el 27 de enero de 1822 y no se tuvieron en cuenta las delimitaciones históricas de los reinos ni la tradición. En Aragón el principal cambio fue la división en cuatro provincias: las tres actuales más Calatayud.
Este intento de reorganización territorial implicaba para Aragón una consecuencia notable: venía a alterar sus límites exteriores consolidados desde hacía muchos años. Así, en la nueva provincia bilbilitana se incluían Medinaceli y su comarca, pertenecientes históricamente a Soria, algunos lugares de Guadalajara y de Teruel, así como también La Almunia y Daroca. Más de 100.000 habitantes tenían como capital a Calatayud

En 1822, ya establecido el marco jurídico, la Diputación de Calatayud fue constituida. La integraron el jefe político, que la presidía, el intendente y siete diputados provinciales provenientes de los diferentes partidos judiciales de la Provincia. Comenzó a gestionar asuntos y a elaborar documentos y expedientes derivados de su actividad administrativa.
El liberal Miguel de Cabrera de Nevares fue el primer presidente de la Diputación de Calatayud.
Esta reforma fue efímera, ya que tras el retorno del absolutismo, el Decreto del 1 de octubre de 1823  derogó la Constitución y se revocaron todas las leyes del Trienio Liberal.


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