El triunfo de la sublevación (1 de enero de 1820) de Rafael de Riego en las Cabezas de San Juan (Sevilla) contra el absolutismo de Fernando VII –el cual acató la Constitución el 10 marzo de 1820, iniciándose así el período conocido como “Trienio Liberal”-, originó la proclamación constitucional, que también llegó a Zaragoza; en concreto, el 5 de marzo de 1820 colocando, además, una lápida dedicada a la Constitución (la "losa").
La
diferencia radical entre este levantamiento y el de Cabezas de San
Juan, estriba en que éste fue civil, con la intervención de los
veteranos combatientes de los Sitios como protagonistas fundamentales.
Las parroquias de Zaragoza eligieron una Junta Suprema de Aragón. Su
primera medida fue la reposición de los ayuntamientos anteriores a 1814 y
la supresión de la Inquisición, cuya cárcel, donde sólo había un preso,
fue asaltada por el pueblo. Más tarde se restablecerá la Milicia Nacional, un ejército de voluntarios en defensa de la Constitución.
Uno
de los temas tratados en las sesiones de cortes del trienio liberal fue
la nueva división provincial de España. Esta nueva división se aprobó
por un Decreto aprobado el 27 d
e
enero de 1822 y no se tuvieron en cuenta las delimitaciones históricas
de los reinos ni la tradición. En Aragón el principal cambio fue la
división en cuatro provincias: las tres actuales más Calatayud.
Este
intento de reorganización territorial implicaba para Aragón una
consecuencia notable: venía a alterar sus límites exteriores
consolidados desde hacía muchos años. Así, en la nueva provincia
bilbilitana se incluían Medinaceli y su comarca, pertenecientes
históricamente a Soria, algunos lugares de Guadalajara y de Teruel, así
como también La Almunia y Daroca. Más de 100.000 habitantes tenían como capital a CalatayudEn 1822, ya establecido el marco jurídico, la Diputación de Calatayud fue constituida. La integraron el jefe político, que la presidía, el intendente y siete diputados provinciales provenientes de los diferentes partidos judiciales de la Provincia. Comenzó a gestionar asuntos y a elaborar documentos y expedientes derivados de su actividad administrativa.
El liberal Miguel de Cabrera de Nevares fue el primer presidente de la Diputación de Calatayud.
Esta reforma fue efímera, ya que tras el retorno del absolutismo, el Decreto del 1 de octubre de 1823 derogó la Constitución y se revocaron todas las leyes del Trienio Liberal.
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