ORIGEN DE ZARAGOZA (19)

LA CIUDAD MUSULMANA (FIN)

Plano de la ciudad de Zaragoza cuando fue conquistada.

Tras el duro asedio a Zaragoza, ésta se rindió por hambre -algo generalizado, incluso en la tropas alíadas cristianas (algunos francos abandonaron el sitio). Las máquinas de guerra empleadas también tuvieron bastante que ver, al igua que la muerte del líder musulmán que minó la moral de los residentes. Se asaltó la Aljafería y el recinto amurallado y los cristianos se apoderaron del torreón de La Zuda, último bastión de Saraqusta. 
Alfonso otorgó concesiones a los benedictinos para que fundasen un monasterio en  la Aljafería, edificio que se constituyó en residencia real de los monarcas aragoneses. A la ciudad Alfonso le ofreció en fuero Totum per totum, que confiaba la protección de los intereses particulares a los cuerpos armados seculares que se pudiesen formar, garantizando la autodefensa, y un sistema de aljamas  que garantizaban el respeto entre comunidades religiosas.
Las capitulaciones de la ciudad reconocían a los musulmanes el derecho a quedarse en Zaragoza, con la condición de habitar en los arrabales en el plazo de un año, durante el cual las mezquitas seguirían cumpliendo su función; a pagar los mismos impuestos que hasta la conquista, a mantener sus propiedades rurales y a practicar su religión y ser juzgados por sus propias leyes. Se reconocía el derecho de marchar libremente a los que lo desearan -las clases altas se fueron a Valencia-. Con estas condiciones ventajosas, Alfonso trataba así de evitar la despoblación de la ciudad, especialmente conservando a los campesinos,
artesanos y comerciantes. A los musulmanes que permanecieron  en la ciudad se les empezó a llamar mudéjares. Las mismas condiciones fueron impuestas a los judíos.
Tras todo eso, la medina o ciudad vieja fue repoblada con cristianos que habían participado en la toma de la ciudad (francos  y navarros) y,  se calcula que, de los cerca de veinte mil musulmanes, muchos permanecieron, y con la llegada de nuevos habitantes la población creció y la ciudad se expandió extramuros. Gastón de Bearne recibió el señorío de la ciudad en recompensa a sus esfuerzos. El bearnés favoreció a los suyos en el reparto de Zaragoza y siguió reestructurándola situando a mudéjares y hebreos en distintas zonas de la ciudad. Los musulmanes ocuparon la zona de arrabales hacia la Almozara y los judíos lo hicieron en el Coso, frete a las Tenerías. Gastón siguió guerreado junto a "El Batallador" y en la incursión de éste a Andalucía en 1131, perdió la vida y los granadinos pasearon su cabeza como un trofeo. Su cuerpo y olifante se encuentran en el templo de El Pilar. Le sucedió su hijo Céntulo IV que cedió la ciudad a la Orden militar del Temple.

No hay comentarios: