El imperialismo de mitad del S. XIX no fue aceptado por toda la opinión pública europea por varios factores: El 1º, por los propios fracasos, que generaban víctimas, sobre too soldados jóvenes humildes, ya que, como en el caso de España,los hijos de la burguesía se libraban de ir al servicio militar y, sobre todo, a la guerra. Acordémonos de la Semana Trágica de Cataluña en 1909 cuando cientos de reservistas se negaron a ir a África.
Las atrocidades que se cometieron en nombre de la civilización occidental fueron determinantes para generar rechazos. Uno de los casos más notorios fue el que se dio en Bélgica ante el escándalo generado por las tremendas atrocidades cometidas en el Congo, colonia en propiedad del rey Leopoldo II. Para explotar la riqueza minera y del caucho se obligó a los nativos a trabajar bajo una presión inhumana. Castigos físicos, mutilación de manos y pies y todo tipo de torturas. El terror era el método para tener dominada a la población. Esta situación llegó a la opinión pública occidental, gracias a la multitud de pruebas que se amontonaban, mientras Leopoldo, que nunca visitó el Congo, negaba la brutalidad y el terror que se practicaba para que pudiera lucrarse. Las evidencias de esta terrible situación fueron tales que hubo que formar una comisión de investigación. Se calcula que se redujo la población congoleña en un 20%, aunque algunos investigadores elevan muchísimo esta cifra. Las conclusiones de la investigación hicieron que el Parlamento belga, ante el escándalo mayúsculo que se produjo, decidiera hacerse cargo del Congo.
Las violaciones de los derechos humanos cometidas en la guerra de los boers (campesinos de etnia germánica) también ocasionaron conmoción en el Reino Unido, especialmente la situación de los internados en los campos de concentración. El general Kitchener convirtió lo que, en principio, era una solución para los boers que habían perdidos sus granjas, en cárceles. La mayor parte de la población bóer internada estaba compuesta por niños, mujeres y ancianos, mientras que los varones prisioneros eran conducidos a campos en el extranjero. Los concentrados africanos negros eran considerados mano de obra barata. Estos campos estaban mal equipados y dotados. La falta de higiene y la mala administración produjeron la muerte de más de veinticinco mil boers y de unos veinte mil africanos negros. El tifus, la disentería y el sarampión hicieron estragos, mientras que la atención médica era insuficiente. Denunciado públicamente, el gobierno británico mejoro las condiciones higiénico-sanitarias y bajo la tasa de mortalidad en los natalicios.
Un tercer factor contrario al imperialismo tiene que ver, curiosamente, con la ideología de un sector de la derecha política europea. Hubo grupos muy conservadores que echaron la culpa de la situación a los judíos y que, mientras ellos se enriquecían,los burgueses europeos temían que el país se debilitara y la situación política entre ellos no estaba muy segura y en cualquier momento se podía producir una confrontación con otro país.
El sector más combativo contra el imperialismo se dio en seno de la izquierda, en el socialismo, aunque hubo sus más y sus menos entre los más moderados y los más radicales en el debate de la II Internacional. En cualquier caso, los socialistas siempre estuvieron en contra de la brutalidad de los método colonizadores.

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